El argentino Lisandro López marcó el gol. El modesto equipo de tercera división se quedó sin nada.

Quevilly, un club semiprofesional que milita en la tercera categoría del fútbol galo, no logró el campeonato.

Lyon, que afrontaba su octava final, conquistó la quinta Copa de Francia de su historia. Fue a costa de un adversario sin tradición en la puesta en juego de los títulos. Su hecho más notable fue otra final en la Copa, hace 85 años, en 1927, cuando perdió ante el Olympique Marsella.



Sin embargo, el Quevilly se ganó la consideración de equipo revelación a lo largo de la competición, en la que dejó por el camino al Marsella y al Rennes. De ahí la prudencia con la que afrontó el choque el entrenador del Lyon Rémi Garde.

No encontró facilidades el Lyon, que se topó con el entusiasmo de su rival, ante una oportunidad única. Sobrevivió el equipo de Remi Garde con el tanto de Lisandro López, a la media hora de partido, después de una acción de Alexandre Lacazette. El partido siguió abierto.

Lyon no pudo ampliar su renta y su triunfo estuvo en el aire hasta el final. Pero el Quevilly no inquietó lo suficiente a Hugo Lloris para ampliar sus expectativas y el Lyon heredó el trono del Lille, último campeón.