
El partido empezó de forma favorable para España, con un tempranero gol de Pérez saliendo de detrás de la portería. Portugal empató por obra de Oliveira, pero antes del descanso Ollé volvió a avanzar a España cazando un rechace y enviándolo al fondo de la red.
En la segunda parte España sufrió por la asfixiante presión lusa, que dio la vuelta al marcador con dos goles de Barreiros. En esa fase del encuentro y ya hasta el final, las faltas de equipo cobraron un gran protagonismo. Portugal falló las dos directas que tuvo, mientras que Pérez erró la primera para España y Torner anotó la suya. Era el gol del empate, un 3-3 con muchos minutos por delante. En esos instantes Torner volvió a ejercer de líder, y en una contra inventada por él mismo anotó uno de los mejores goles del campeonato para avanzar de nuevo a España.
Quedaban cinco minutos, Portugal apretó los dientes y gracias a un juego directo y de mucha presión consiguió empatar con un gol dudoso de Oliveira, que saliendo de detrás de la portería coló la bola entre el cuello y el palo de Grau, pero sin quedar claro si la bola llegó a superar la raya. Llegados a la prórroga, España estaba a una sólo falta de la directa, así que optó por defender en zona. El miedo a recibir un gol de oro en ambos lados era evidente, pero Portugal al final tuvo la opción en la directa, que llegó a falta de un minuto. Grau, una vez más, se hizo inmenso y condujo el título a la suerte de los penaltis. Todos los lanzadores erraron sus disparos, con mención especial a Grau y Silva, que se mostraron imbatibles. En el último disparo, Alves marcó, y dio a Portugal el título. FUENTE