El Barcelona cumplió el pronóstico y ganó con solvencia en Pamplona al Anaitasuna (38-30), en la apertura de la temporada con esta quinta Supercopa consecutiva, y ya son 122 partidos oficiales seguidos ganados en las competiciones domésticas. Este es su 19º título de las 31 ediciones disputadas.

Pero este Barça se exponía con pocos entrenamientos como equipo, y presentaba a sus novedades, su refuerzos extranjeros, la mayoría jóvenes por formar pero de unas condiciones físicas importantes. Lasse Andersson ya está entre la élite mundial, y da la impresión que a las órdenes de Pasqui seguirá en ascenso, de Mem y de N´Guessan es pronto para hablar. Aunque hay un fichaje que estaba en casa: Jicha, que esta campaña tendrá que ser al fin el jugador al que se fichó hace tres campañas.

El Anaitasuna puso calor a su juego, desparpajo, intensidad, pero el Barça también. Incluso se puede decir que los azulgranas pelearon como juveniles, tirándose como posesos en la piscina del Pabellón navarro para recuperar balones. Pero lo interesante para el conjunto navarro es que ha formado otra vez un equipo irreverente, y eso significa que le puede dar muchas alegrías si Mikel Aguirrezabalaga juega al nivel que mostró ante el Barcelona, y de hecho en la primera mitad mantuvo el encuentro ajustado (18-15) pese a la nula aportación de unos porteros muy jóvenes.  Fuente