El martirio de las lesiones ha vuelto a atacar a Rob Gronkowski. En la final de la conferencia AFC, los New England Patriots ganaron el título de conferencia ante los Jacksonville Jaguars por 20-24, pero perdieron a uno de sus jugadores estrellas, el tight end número #87.
Gronkowski tuvo que retirarse en el segundo cuarto tras recibir un golpe en la cabeza en un choque con el safety Barry Church. Tuvo que ser atendido bajo el protocolo de conmociones, y posteriormente se confirmaría que no podría volver al encuentro. Y al principio de esta semana, el martes se dio la noticia que todos se temían: el jugador de los Patriots había sufrido una conmoción cerebral, aparentemente la primera de su carrera, y no ha podido acudir a los primeros entrenamientos de la semana.
De esta manera, "Gronko" es duda para disputar la próxima Super Bowl LII que se celebrará el domingo cuatro de febrero de la semana que viene, aunque según la prensa americana más fiel a la franquicia de Boston, el equipo está muy optimista de que podrán contar con él para pelearles el campeonato a los Philadelphia Eagles.
Una temporada más, las lesiones pueden lastrar a Rob en momentos importantes para los Patriots. Según los médicos, este TE de 28 años ha estado en 50 ocasiones lesionado
En las cuatro últimas campañas, el jugador se ha perdido 19 enfrentamientos de temporada regular (recordemos que la NFL es una liga de únicamente 16 partidos, pues Gronkowski ha jugado 45 de 64 partidos). Solo en el curso 2015/2016 tuvo un notable desempeño, habiendo disputado y terminado 15 encuentros y los dos partidos de Playoffs hasta que los eliminaron los Denver Broncos. También pudo disfrutar de la temporada 2014/2015, habiendo completado diez partidos sin lesiones y jugando los tres partidos de postemporada que llevó a New England a ser los campeones de la Super Bowl 49.
Pero entre medio ha tenido dos años de su carrera para el olvido. En la temporada 2013/2014 se rompió el ligamento anterior cruzado de la rodilla derecha por un fuerte golpe del safety T.J. Ward frente a los Cleveland Browns, y tuvo que despedirse del resto de juegos, perdiéndose también los playoffs donde los Patriots nuevamente se toparon con los Broncos, aunque estos a posteriori recibieron el famoso repaso de los Seattle Seahawks en la Super Bowl 48.
También en la temporada pasada, Gronkowski dijo adiós a partir del octavo duelo de los Patriots en regular season, y no pudo disfrutar plenamente de la remontada y del ya quinto y último anillo del equipo que dirige Bill Belichik frente a los Atlanta Falcons. En la semana 10 ante los Seahawks, recibió un duro golpe en el pecho por culpa de Earl Thomas, lo que resultó ser una contusión pulmonar que lo ausentaría del siguiente partido. Y la mala suerte se repitió en la Week 12 contra los Jets, donde se lesionó la espalda a causa de una hernia discal que requeriría cirugía, mandándolo a la Injured Reserve por el resto del año.
Sin embargo, esta regular season ha podido estar al cien por cien con el equipo que comanda Tom Brady, y ha sido un importante partícipe más para lo que los Patriots se encuentren un año más en la Super Bowl: durante 14 encuentros, ha recibido en 69 ocasiones para 1.084 yardas, llegando a la zona de anotación ocho veces.
Además, frente a los Tennessee Titans en la Ronda Divisional también cobró un papel importante en el juego ofensivo de su equipo, con 81 yardas en seis recepciones y un touchdown.
Pero Church ha vuelto a dañar el tremendo físico de Gronkowski y se vuelve a incorporar a la lista de lesionados de los Patriots, presentando la duda de si podrá llegar a la gran final que se celebrará en Minnesota, y esta vez sí, por culpa de una maldita conmoción cerebral. Sería la segunda Super Bowl que se perdería en su carrera.