Contra todo pronóstico, Kiki Bertens se llevó el Masters 1000 de Cincinnati al imponerse en la final a la número 1 del mundo, la rumana Simona Halep (2-6, 7-6 y 6-2). La holandesa aprovechó el bajón físico de su rival para acabar arrollándola en la tercera manga.

El primer set fue un visto y no visto. La número 1 del ranking WTA ofreció su versión total. Rápida de piernas, certera con los primeros servicios y con una derecha precisa. Apenas tres errores no forzados en una primera manga que duró poco más de media hora.

Cambiaron las tornas en el segundo parcial. Kiki Bertens rompió el servicio en el cuarto juego para ponerse 3-1. La holandesa se desenchufó con el 4-1 tras consolidar el 'break', dando alas sobre la pista rápida a una Halep que, tras conversar con su entrenador, recuperó un altísimo nivel.

Con 4-4 dispuso incluso de una pelota de rotura para tomar ventaja. Sin embargo, la manga se fue a la muerte súbita tras desperdiciar la holandesa una bola de set con 4-5. En el tie-break, Simona remontó un 3-5 adverso para disfrutar de una bola de campeonato con 6-5. La de Constanta no la aprovechó, envió un revés a la red y cedió en bandeja el 6-7 a Bertens.

Rotura y contrarrotura para arrancar el set definitivo. El duelo estaba muy irregular, con ambas cometiendo muchos errores. El cansancio físico empezaba a hacer mella, especialmente a Halep. La rumana negaba con la cabeza en los parones técnicos, síntoma de desconexión, y acabó regalando puntos fáciles que permitió a Kiki Bertens ganar su primera final sobre superficie rápida.

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