Foto: Giovanni Auletta (AP)
El pasado domingo Lindsey Vonn ponía fin a una larga carrera deportiva marcada por los grandes exitos y por las lesiones por igual. Lo hacía con una medalla de bronce en la prueba de descenso en los Mundiales que se están celebrando estos días en la localidad sueca de Are. 


Cuando un deportista del nivel de Lindsey Vonn se retira deja un vacío enorme en los aficionados. Porque, no nos engañemos, habrá otras mágnificas esquiadoras que conseguirán grandes logros en su carrera deportiva, que arrasrarán grandes cantidades de aficionados, pero nadie puede ocupar el espacio que deja Lindsey. 

Si algo he aprendido como su fan durante estos años es a no rendirme nunca. Su fuerza de voluntad, su lucha constante por superar los reveses que se ha encontrado en el camino, su espíritu de superación... van mucho más allá de los éxitos y medallas que ha conseguido. Son una enseñanza que deja al resto de competidoras, a sus fans, a los aficionados al esquí y a cualquiera que por el motivo que sea haya oído hablar de ella, aunque sea de pasada en las noticias. Un legado del que puede sentirse orgullosa.

Por todo ello, por los éxitos, por las lágrimas, por su fuerza, quiero despedirme de esta gran e irrepetible deportista dando las gracias. Gracias por compartir con el mundo tu grandeza y dejar en todos nosotros su enorme huella. 

GRACIAS LINDSEY