La temporada NCAA de baloncesto femenino echó a rodar en el mes de noviembre y podremos disfrutar de la emoción del basket universitario hasta que se llegue a la locura de marzo. En esta temporada 2019/2020, las mejores proyecciones de jugadoras demuestran sus cualidades para tratar de salir al Draft de la WNBA 2020 y convertirse el año que viene en jugadora profesional.

Al contrario que en la NBA, la máxima competición femenina obliga a que las jugadoras estén en la universidad al menos cuatro temporadas, o bien tener mínimo 22 años para poder presentarse al Draft. Además, en la WNBA el orden se conoce antes de la temporada, puesto que la competición se disputa en verano y la NCAA comienza en el mes de noviembre. Así, los equipos pueden estudiar detenidamente sus necesidades y las jugadoras que tratarán de elegir sabiendo las opciones que tendrán, dependiendo del números de sus picks. Incluso la agencia libre se ejecuta justo antes del Draft.

Es más, en la lotería del 2020 ya podemos hablar de que New York Liberty ganó en el sorteo el primer pick, con lo cual tiene todo el curso universitario para investigar a su selección segura. Dallas Wings, Indiana Fever, Atlanta Dream y Phoenix Mercury seguirán eligiendo del puesto dos al quinto, por lo que seguramente estas franquicias conseguirán a alguna de las jugonas de la clase actual. De esta manera, vamos a nombrar a las mejores jugadoras que actualmente compiten en el college basketball 2019/2020 y que apuntan a ser las futuras estrellas de la WNBA.
La más destacada y que apuntaba a ser la número 1 del año pasado es Sabrina Ionescu. La jugadora de Oregon finalmente no se presentó tras llevar a las Ducks a su primera Final Four y ser la mejor jugadora del año ganando el Wade Trophy, con un récord en la NCAA de máximo en triple-dobles (18). buena triplista (más del 40%) y experta asistente, aunque eso le lleva a perder muchos balones, pero su número de pérdidas va descendiendo. Habilidosa y eléctrica, esta base con promedios de 19'9 puntos, 7'4 rebotes, 8'2 asistencias y 1'3 robos el año pasado, ha sido ganadora dos veces del Lieberman Trophy.
En esta campaña también podremos disfrutar otra vez en el baloncesto universitario de Lauren Cox. Proclamada campeona en 2019 con Baylor, fue la más determinante de esas Lady Bears. Brillante defensora del poste y ágil también para moverse en el perímetro. Esta ala-pívot, que al igual que Ionescu entrará en su cuarto año, su año senior, tuvo medias de 13 puntos, 8'3 rebotes e incluso 3'7 asistencias por juego, atinando además el 55'5% de sus lanzamientos de dos y el 30'6% de tres en su temporada junior.
Como sophomore, Chennedy Carter resaltó con las Texas AM gracias a su capacidad anotadora (en dos años promedia 23 puntos). Sin embargo, la escolta debe mejorar sus porcentajes (40'3% en tiros de campo y 35'2% en triples) y su liderazgo, puesto que sus asistencias han disminuido notablemente (del 4'9 al 3'4). Para todo ello podrá Carter reivindicarse este año e incluso posiblemente el que viene, si finalmente decide no anticiparse a su presentación al Draft.
La universidad de Maryland está de suerte con la guard Kaila Charles. Las Terrapins están disfrutando de la gran progresión de esta jugadora, que ha aumentado sus mejores estadísticas año tras año. Como freshman promedió 9'7 tantos, pero a la temporada siguiente saltó a 17'9 puntos (máximo de una jugadora en su segundo año de Maryland). Una media a la que se aproximó también como junior (17) gracias sobretodo a su talento como finalizadora ofensiva.
En la universidad de Oregon también cuentan con otras dos grandes figuras. Una es Ruthy Hebard, alero que evoluciona de forma notoria y en voz baja (16'1+9'1 en su última temporada). Y otra es la alemana Satou Sabally, líder de la universidad en robos (54) y tapones (35) en 38 partidos disputados. Además tuvo un valioso 41% en triples.
Las Huskies de UConn son lideradas por Crystal Dangerfield. A pesar de su estatura, defiende con buen nivel y fue la segunda máxima anotadora de tres de su universidad (82), y la mejor en asistencias (225) y robos (60).
Las opciones de Miami pasan por Beatrice Mompremier. Transferida desde Baylor y siendo el año pasado redshirt por el traspaso, ahora aportará a las Hurricanes defensa, puntos y carácter reboteador, destacando sus 25 doble-dobles en su último curso, máximo en la conferencia ACC. Además, está muy motivada por mejorar de cara a ganarse un futuro en la WNBA.
Aari McDonald, escolta de Arizona, en su única campaña como Wildcat alcanzó los 24'1 puntos de media, 6'5 rebotes y 4'6 asistencias. Deberá controlar su número de lanzamientos para ganar más efectividad, ya que, por ejemplo, como freshman acabó con un 65/231 en triples.
Stanford sigue postulándose como una universidad de gran prestigio en el baloncesto femenino. Entre sus jugadoras destaca Kiana Williams, quien se convirtió en la primera Cardinal en casi diez años que promedia más de 4'5 asistencias por partido (4'7). Es base y en sus dos temporadas completas también ha superado los 10 tantos por noche.
Este será el último año para Mikayla Pivec. Guard en Oregon State que acabó como la tercera máxima reboteadora de la PAC-12 (9'2) y la cuarta en porcentaje de tiro (52'6%). Es más, por cada curso ha incrementado su promedio anotador en casi cuatro puntos: 7'5 como freshman, 11'1 en 2017/2018 y 15'2.
Bella Alarie promedió en la 2018/2019 doble-doble, con 22'8+10'6, y puso hasta 2'8 tapones por juego, convirtiéndose para la Ivy League como la jugadora del año. La jugadora de Princeton tuvo un verano laureado con la medalla de plata en los Juegos Panamericanos y también sumando medallas en torneos internacionales 3x3.
Triplista (74), asistente (75) y "ladrona" de balones (68). Esas fueron las mejores cualidades de Rhyne Howard en la pasada temporada con Kentucky. Entrará además en su año sophomore tras ser campeona del mundo U19 con Estados Unidos y donde fue la máxima anotadora de su selección (13'1).
La Big East cuenta con una nueva estrella, Shadeen Samuels. Las Seton Hall Pirates ven cómo ha progresado en todos los aspectos del juego año tras año, y en la 2018/2019 ha destacado con unos promedios de 18'3+8'6+2'6, anotando el 61% de sus tiros de dos. El premio a jugadora más mejorada de la liga lo dice todo de esta alero.
Georgia envió a Virginia Tech a Taja Cole tras ser la quinta mejor asistente del país (7'1 por noche). Junto a la gran triplista Dara Mabrey, ambas jugadoras se echarán a las Hokies a sus espaldas para que intenten regresar al NCAA Tournament, algo que no hacen desde 2006.

Para terminar, mencionamos a varias jugadoras también de gran calibre que podréis seguir sus pasos esta temporada en la NCAA y disfrutar de su baloncesto, con posibilidades de hecho de aparecer en el siguiente Draft: Kitija Laksa (South Florida), Joyner Holmes (Texas), Borislava Hristova (Washington State), Destiny Slocum (Oregon State), Christyn Williams y Megan Walker (UConn), Barbara Sitanggan (Pepperdine), Michaela Onyenwere y Japreece Dean (UCLA), Chelsea Dungee (Arkansas), Tynice Martin (West Virginia), Brittany Brewer (Texas Tech), Te'a Cooper y Tyasha Harris (South Carolina), DiJonai Carrington (Stanford), Kiah Gillespie (Florida State), Peyton Williams (Kansas State), Elizabeth Balogun (Louisville), Ae'rianna Harris (Purdue), Gina Conti (Wake Forest), Erica Ogwumike y Nancy Mulkey (Rice). Aquí podéis ver un Mock Draft.
En cuanto a españolas, hasta 60 jugadoras participan en la División I de la NCAA esta temporada. Algunas son: Judith Martín (Western Carolina), Blanca Millán (Maine), Montserrat Brotons (Oral Roberts), Allison Johnson (Georgia State), Ángela Vendrell (UAB), Ángela Coello (Winthrop), Estefanía Ors (Idaho St.), Carla Bieg (Seattle), Lucía Alonso (Arizona) o Inés Mata (Chicago State). Puedes consultar la lista completa aquí.