Segunda semifinal que iba a decidir quien seria el rival de Alemania en la final de Maracana. Partido marcado por el miedo de ambos equipos que no se la jugaron en ningún momento y tampoco tomaron decisiones de jugársela en un 1vs1.

En cuanto llegaba la presión, el balón era tocado hacia atrás y así los 120 minutos. Una semifinal aburridisima en la que solo hubo algo de tensión cuando Cillessen decidió recortar por dos veces a los delanteros argentinos. Ninguno arriesgaba y las gradas poco a poco se iban vaciando. Esta semifinal fue todo lo contrario de la anterior, no existió el fútbol, ni la diversión, ni la tensión. Por no atreverse no se atrevían ni con disparos de media o larga distancia.

Cuando ya moría el partido, en el minuto 90, Holanda tuvo la ocasión mas clara de todo el encuentro en los pies de Robben, pero un Mascherano estelar envió el balón a corner, partidazo del "Jefesito". Ambas selecciones agotaban sus cambios y estos tampoco surgían efecto. Messi desaparecido, pero como siempre el único balón que toco casi se convierte en una asistencia de gol si no llega a ser por el mal remate de Maxi Rodriguez y la parada de Cillessen. Los noventa minutos se cumplieron y los 30 de la prorroga también, todo se decidiría en los pentaltis.

En este momento es cuando aparece la figura de Romero, que deteniendo dos penaltis y Argentina metiendo sus cuatro penaltis conseguían su pase para la gran soñada y esperada final que Argentina llevaba 24 años esperando. Holanda tenia equipo suficiente como para ganar a esta Argentina, pero el miedo a fallar y el no arriesgar les sale muy caro, condenándoles a jugar el partido que nadie quiere jugar, el del tercer y cuarto puesto.