La ventaja de Alberto Contador fue rebanada a la mitad el sábado en la penúltima etapa del Giro de Italia, aunque el español conservó una distancia considerable para adjudicarse el título el domingo

Alberto Contador (Tinkoff) salvó su maillot rosa de líder del Giro, este sábado en Sestriere, en la víspera de la llegada a Milán.
La 20ª y penúltima etapa se la llevó su perseguidor en la general, el italiano Fabio Aru (Astana), vencedor por segundo día consecutivo.
Contador quedó rezagado del pelotón en el difícil ascenso por un camino de tierra hasta el Colle delle Finestre, mientras sus contrincantes Fabio Aru y Mikel Landa se fugaban.
Aru, quien recuperó el segundo puesto en la clasificación general con su triunfo el viernes en la 19na etapa, ganó su segunda etapa consecutiva al cronometrar 5 horas, 12 minutos, 25 segundos, y redujo la brecha que lo separa de Contador en la general a 2:02.
La 'Maglia Rossa', desfondado, dejó escapar a los otros corredores (Hesjedal, Aru, Kruijswijk, Urán) en una carretera de tierra digna de la época de los pioneros del ciclismo.
Contador franqueó la cima tras la larga ascensión de 18,5 kilómetros (9,2% de pendiente) a cerca de un minuto de Landa, y vivió una especie de contrarreloj hasta la línea de meta.
Por delante, Landa, que alcanzó al ruso Ilnur Zakarin, superviviente de una larga escapada, esperó a Aru, que iba en su busca.
Para imponerse al final, el ciclista sardo atacó a dos kilómetros del final y se adjudicó su segunda etapa consecutiva, tras la victoria en Cervinia en la víspera.
Aru cruzó la meta, a 2.035 metros de altitud, con una veintena de segundos sobre el canadiense Ryder Hesjedal, que precedió al colombiano Rigoberto Urán y a Landa.
Contador perdió dos minutos y medio, pero preservó el jersey de líder por dos minutos de ventaja sobre Aru.
"No me sentí bien, probablemente por el esfuerzo acumulado, pero sabía que tenía una buena ventaja en la clasificación general y, aunque todavía falta mucho para la meta, preferí escalar a mi propio ritmo", señaló Contador.
"No hubo un solo momento en el que pensara que la camiseta (rosada) estuviese en peligro... Esta noche comeré una buena cena, aunque tengo que vigilar mi peso para el Tour. El Giro está prácticamente ganado, sólo falta la etapa de mañana, y ya estoy pensando en mi próxima meta".
La última etapa, una mera formalidad, de 178 kilómetros, une Turín con Milán, donde la carrera concluirá tras dar siete vueltas a un circuito urbano de 5,4 kilómetros.

Foto: AP