Australia acabó con el sueño de los Pumas en la Copa del Mundo de Inglaterra 2015 después de derrotarlos en semifinales por 15-29 y reservó su plaza para la final frente a los All Blacks, en la que ambos equipos lucharán por su tercer título mundial.



Tras una gran fase de grupos y un contundente triunfo sobre Irlanda en cuartos de final (20-43), Argentina se enfrentaba en Twickenham con unos Wallabies invictos en el torneo y que tenían el objetivo de llegar a su cuarta final de un Mundial.

El gran protagonista del partido fue el australiano Ashley-Cooper, quien logró tres ensayos (15 puntos). Los Wallabies, que se proclamaron campeones del mundo en 1991 y 1999 y subcampeones en 2003, desplegaron un juego brillante, rápido, con una línea defensiva impenetrable y una punta de lanza ofensiva que hirió de muerte a unos pumas, que lo basaron todo en su fe ciega, en la garra y el carácter.