El Real Madrid está a tiro de ganar el título de Liga Endesa 2016 y revalidarlo. No dio opciones nuevamente al Barcelona, al que volvió a derrotar, con un primer parcial de mucha anotación (29). Se vivió un partido en el que destacó el tridente Rudy (18 puntos, 5 rebotes), Ayón (12 puntos, 6 rebotes) y Thompkins (10) y sobresalió Llull (21 puntos, 7 asistencias, 30 de valoración). En el combinado azulgrana, otra vez Ante Tomic (18) fue el líder, acompañado de Justin Doellman (17 puntos, 8 rebotes, 21 de valoración).



1º CUARTO

Abrió las hostilidades un triple de Carroll, que cayó lesionado de un tobillo a los dos minutos. Los blancos tiraron de banquillo y Rudy (6 puntos) suplió al americano a la perfección. El Real Madrid empezó a enseñar las garras en defensa y en ataque, con un Thompkins enorme (8), ante un Barcelona al que mantenía la pareja Satoransky-Tomic (11 puntos). Los visitantes llegaron a ponerse por delante (14-15) pero sería la única vez en todo el choque. Dos parciales de 6-0 llevaron a los blancos a acabar con +8 (29-21).

2º CUARTO

El segundo cuarto estuvo muy lento, con muchas faltas y mucho tiro libre, pero en el que aparecieron el desparpajo de Doncic (4 puntos) y la eficacia de Nocioni con dos triples. Tiraron del carro madridista el más joven y el más veterano. Seguía asustando la efectividad en tiros de dos (76%) y el Barcelona comenzaba a verse superado. El Real Madrid fue aumentado la diferencia hasta los 15 puntos (49-34).

3º CUARTO

Con 52-41 al descanso, la mejor marca del equipo blanco en una final desde 1990, el Barcelona consiguió colocarse a 6 de diferencia (62-56) con un buen inicio de cuarto hasta que se encontraron con Rudy Fernández: recuperó, defendió, reboteó y anotó 12 puntos, diez de ellos de manera consecutiva para prácticamente de

4º CUARTO

Una canasta de Reyes fue la única anotación del Real Madrid en casi 5 minutos. Lo aprovechó el Barcelona para recortar con una racha de 0-7 que acabó rompiendo un triple de Llull, que anotó 10 puntos en este cuarto. Fue prácticamente la sentencia a un final de partido en el que ni los blancos pensaban que podían perder ni los azulgranas que podían remontar.