Mario Mola se proclamó campeón del mundo en un final increíble y dramático. Jonathan Brownlee corría imperial en Cozumel hacia su segundo título mundial, con el español, al que le bastaba ser tercero, ya desahuciado por detrás. Y a 200 metros colapsó por el esfuerzo: comenzó a dar bandazos, sus piernas aflojaron, su cabeza fue de lado a lado, la mirada se fundió en blanco, iba a caer al suelo cuando apareció su hermano Alistair, quien le agarró de un brazo, lo pasó sobre su cuello y lo remontó hasta tirarlo sobre la línea de meta en segunda posición. El sudafricano Henri Schoeman les había adelantado y consiguió la victoria (1:46:50) en esta Gran Final en México.

Por detrás, el mallorquín apretaba y entraba 5º. La combinación, al no ganar Jonny (4815 puntos), le daba el título a Mario Mola  (4819 puntos) para heredar a Javier Gómez Noya. El podio final fue completado por Fernando Alarza (4087 puntos).

En Cozumel, el español salió a 20 segundos del mar y por delante los hermanos Brownlee junto con Pereira, Schoeman, Raphael, Royle, Billington, Fabian y Salvisberg. Mario soltó la bici y se puso a correr a 1:31 de los británicos que encuentran placer en el sufrimiento. Sólo cabía la remontada de su vida, un imposible que a 500 metros no se vislumbraba. Hasta que Jonny, tantas veces vencedor en la agonía, su físico no dio para más.