Los de la bahía continuaron barriendo a su paso en el primer partido de las finales de la NBA. Kevin Durant con 38 puntos, ocho rebotes y ocho asistencias lideró la ofensiva de su equipo en una noche en que todas las piezas encajaron a la perfección para los de San Francisco.

Golden State superó 113-90 a Cleveland en un partido en el que la falta de acierto de los del Este de cara al aro y la gran defensa del cuadro californiano fueron las claves. Lebron James con 28, Irving con 24 y Love con 15 cargaron con la mayoría de la ofensiva del equipo sumando 67 de los 90 puntos de la escuadra, dejando en evidencia la poca efectividad del banquillo que anotó 20 puntos (casi todos con el partido ya perdido) con Korver, Deron Williams y Tristan Thompson sin anotar un solo punto, sumado a las 20 pérdidas de balón del conjunto.


La igualdad en el partido duró poco más de un cuarto, Golden State se iba con ocho de diferencia al descanso hasta que al principio del tercer cuarto los campeones del Oeste sacaban a relucir todo su potencial ofensivo firmando un parcial de 13-0 en cuatro minutos.

La cara y la cruz para los Warriors fueron los hermanos splash. Stephen Curry, con 28 puntos y diez asistencias, fue otro de los factores diferenciales del partido. Anotó seis triples y fue la segunda pieza fundamental del ataque de los Warriors. Por su lado, Thompson, acabó con 3/16 en tiros de 2 y 0/5 en triples, aunque en defensa realizó un buen partido estando siempre atento de Kyrie Irving y los diferentes cambios.

Si algo dejó claro Cleveland el año pasado es que nunca hay que dar a nadie por muerto, aunque tras este primer encuentro ha sido notable que la adición de Kevin Durant le da un aire nuevo a la revancha de estas finales. La batalla continuará en Oakland el lunes a las 2 AM donde veremos si los Cavaliers podrán regresar con la serie empatada a casa o se repetirá la misma historia de los dos primeros partidos del año pasado.