El Real Madrid conquistó su cuarta Supercopa de Europa tras derrotar al Manchester United (2-1). Lo ha hecho certificando su pedigrí: se sabe superior en el continente y lo demuestra en los partidos clave. 

La primera parte fue del Madrid, con Cristiano mirando desde el banquillo. Cogió el balón a los diez minutos y comenzó a rondar el área de De Gea. Fue Casemiro quien más peligro llevó: tanto que él mismo se encargó de abrir el marcador, en una jugada en fuera de juego, tras un jugadón de Isco. 

El tanto noqueó al United, que siguió sin abrir la boca durante toda la primera parte. Comenzada la segunda, Isco y Bale firmaron una pared niquelada para que el primero colocara el segundo. La sentencia casi fue inmediata, casi, en dos jugadas consecutivas que ni Bale ni Benzema supieron rematar y, acto seguido, acortó distancias Fellaini. Y pudo empatar el United, pero también remachar el Madrid, con Cristiano ya en el campo para los últimos lances.