La llegada de la lluvia a 20 vueltas del final precipitó un final apoteósico del GP de Alemania para Mercedes, que se hizo con un doblete como por arte de magia, mientras Sebastian Vettel se estrellaba contra el muro ante su atónito público. El germano, con un cero en su casillero, aporreaba el volante impotente y luego rompía a llorar por la radio, tras una debacle inesperada. Lo que era un 1-2 para Ferrari, después de que Raikkonen dejara pasar a Vettel, escuchando las órdenes desde el muro, se convirtió en un podio (Kimi) y un disgusto de campeonato para Sebastian, que sale de Hockenheim con 17 puntos de desventaja respecto a Hamilton, de nuevo arriba en el Mundial.

La cruz fue para un Vettel en estado de gracia en esta fase del año, al que sólo un gran charco en la curva 10 le dejó sin posibilidad de maniobrar con sus gomas de seco, con las que había aguantado como un campeón en pista. Es el mejor momento de Ferrari en 10 años y de Vettel en varios, pero el alemán no lo está pudiendo plasmar en puntos para el Mundial.

Carlos Sainz terminó 12º, después de batallar toda la carrera y quedarse rezagado (por decisión de Renault) con las gomas intermedias en pista, cuando todos ya habían vuelto a seco. Una sanción postrera, por adelantar con el coche de seguridad en la pista (por el accidente de Vettel), acabó de darle la puntilla. Por su parte, Fernando Alonso fue de los primeros en poner las gomas de lluvia intermedia, pero fue muy pronto, antes de que dieran ventaja real en el tiempo por vuelta, pues sólo llovía fuerte en la curva 6. Al final fue doblado por segunda vez y sólo pudo acabar 16º, por detrás de Vandoorne.