Angelique Kerber silenció la central del All England Club. Todo el mundo había acudido a presenciar en directo la fiesta de Serena Williams y su regreso soñado y se encontró con un muro llamado Angelique Kerber. La tenista natural de Bremen sumó su primer Wimbledon y el tercer 'Grand Slam' de su carrera, después del Open de Australia y el US Open, en 2016. 

Kerber ejerció de verdugo de Serena con un tanteo de 6-3 y 6-3, en 1 hora y 5 minutos. A sus 30 años, la teutona, única 'Top10' que había pasado la criba de los seis partidos anteriores, lo devolvió casi todo y falló poco: apenas cinco fallos no forzados. La campeona, que empezó el torneo como la décima raqueta de la WTA, ascenderá al cuarto puesto del ranking. Kerber toma el relevo de Steffi Graf, la úlima teutona en levantar el trofeo en la edición de 1996, y el de Garbiñe Muguruza en el palmarés.

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