El pésimo drenaje del circuito de Silverstone provocó la suspensión de las tres carreras del Gran Premio de Gran Bretaña.

La preocupante previsión meteorológica hizo que la Dirección de Carrera, a petición del promotor local y con el visto bueno de los equipos, cambiara el orden de las pruebas. Así, MotoGP fue ubicado al comienzo (12:30) con la esperanza de que la fuerte lluvia no llegara y pudiera celebrarse la carrera.

Pero empezó a llover y los pilotos, tras dar una vuelta de reconocimiento, comprobaron que la pista estaba demasiado peligrosa, pues había 'acquaplanning'. Los jefes de equipos se reunieron con Dorna y todos los pilotos, salvo Jack Miller, se opusieron a correr.

Se buscaron diversas soluciones, como correr el lunes, pero no hubo consenso entre las escuadras. Además, es festivo en el Reino Unido y no era fácil cambiar los planes de los 3.000 empleados de la instalación inglesa. Además, Suzuki y Yamaha tienen un test en Aragón el miércoles.

Así las cosas, se optó por esperar al máximo, rogando por una tregua del cielo. El coche de seguridad rodaba, pero sólo comprobaba que era un imposible.