El Minis Arluy se jugaba la Supercopa femenina ante su afición en Lobete, ante el Fachadas Dumirol, rival que les levantó este mismo título en 2016. Pero el conjunto riojano consiguió otro entorchado (el quinto de este título) que confirma su hegemonía en el panorama nacional.

Los primeros tantos fueron muy disputados, aunque las locales cogieron ventaja (8-4). Con habilidad en la red y en los bloqueos, las de Juan Diego García decantaron poco a poco el primer set (13-6). Elia Fernández se exhibía y disparaba a las anfitrionas en el simultáneo (25-14).

En la reanudación, las isleñas trataron de reaccionar, aprovechándose de varios errores riojanos en la finalización (3-7). Dimurol mejoró sus prestaciones e hizo sufrir a Logroño. Las de Tenerife jugaban en equipo y lograron grandes defensas para colocarse con un prometedor 9-14. Sin embargo, la reacción riojana fue fantástica: 8-1 de parcial para ponerse 17-15 y superar un momento complicado, que sirvió para acabar encarrilando el choque (25-20).

Elia Fernández siguió a lo suyo y el duelo parecía decantado. Aún así, las insulares querían pelear y no rendirse hasta el final (16-16), y, con coraje, arrancaron contra todo pronóstico una manga (23-25).

Las de Logroño no querían más sustos, pero tuvieron que pelear para sacar renta (9-6). Cada punto se luchaba hasta la extenuación y la final había cobrado entonces más vida que nunca (17-17). Finalmente, las locales se distanciaron (21-17) y acabaron solventando un partido que se había puesto cuesta arriba (25-21).