Los St. Louis Blues dieron un tremendo golpe en la mesa de estas Stanley Cup Finals 2019 y se acercan al que podría ser su primer título en la NHL. Ganaron por un ajustado 2-1 en el TD Garden y pusieron el 3-2 en la serie a su favor, a solo una victoria más y que podría llegar en su Enterprise Center.

Los Boston Bruins se encontraron con un auténtico muro en su pista de hielo, de nombre Jordan Binnington. De 39 lanzamientos, el rookie detuvo todos menos uno,  e impidió en todo momento que los de Massachusetts abrieran su marcador hasta los últimos minutos del tercer periodo. El portero canadiense de 25 años se convirtió además en el guardameta novato con más victorias en Playoffs, 15.

Los Bruins desde el minuto uno salieron con todo, minando la portería de Binnington constantemente, pero las ocasiones no lograban transformarlas en gol ante el portero de los Blues o incluso el poste de la portería. 17 lanzamientos por los únicamente 8 tiros que consiguieron los visitantes demostraba esa superioridad en estos 20 minutos.

Un gol tempranero de Ryan O'Reilly, solo a los 55 segundos de iniciar el segundo tiempo tras una asistencia espectacular de espaldas por parte de Zachary Sanford, heló al TD Garden. Este tanto no reflejaba ni mucho menos el dominio de los Bruins en la zona de ataque rival, mientras que Tuukka Rask salvaba las pocas oportunidades de gol que tenían los de Missouri. Una jugada destacada que evitaron los Bruins de que acabase en gol fue en los últimos segundos del periodo cuando Rask se quedó tumbado en el hielo y fuera de la portería, y el disparo de Pietrangelo fue evitado por el cuerpo de David Krejci, impidiendo el segundo gol.

Un segundo gol que acabaría llegando en el tercer periodo. A los diez minutos, los Blues recuperaron el puck tras una acción dudosa sobre Noel Acciari que lo llevaron contra el hielo y David Perron logró mandar el puck entre las piernas de Rask tras las asistencias de O'Reilly y Bozak.

Sin embargo, los Bruins mantuvieron las espadas en lo alto hasta el último segundo, y Jake DeBrusk, asistido por Torey Krug, avivó de nuevo las esperanzas de los suyos en el minuto 13:32 poniendo el 2-1. Pero Binnington se comportó de forma intratable bajo los palos hasta la última jugada y este quinto partido acabó del lado azul.