Colombia supo golear por 4-1 a Japón que se marcha con tan solo un punto en el grupo C y decepciona a todos aquellos que confiaban en que Honda, Kagawa y compañía sorprendieran en este grupo modesto. Si hubieran ganado los asiáticos, otro gallo cantaría y podrían haber disputado los octavos de final.

Los colombianos salieron con intensidad y eclipsaron la falta de conjunción. Por otro lado, los nipones no tardaron en reaccionar y Honda encabezaba las jugadas peligrosas a la portería de Ospina. Mientras un breve dominio japonés, la selección de Pekerman tuvo un penalti a favor que abrió la lata por medio de Cuadrado.

Frente al ataque dañino nipón, especialmente de Kagawa y ocasiones de Okubo, finalmente Colombia decidió golpear por los costados y Jackson Martínez sorprendió fallando un tiro tras una enorme asistencia de Ramos. Y, acto seguido, Japón logró empatar gracias a Okazaki que aprovechó un centro de Honda. Todo esto a 2 minutos de concluir los primeros 45 minutos.

Pese a las tablas merecidas en el marcador del primer tiempo, la segunda mitad fue totalmente distinta con la incorporación de la estrella James Rodríguez, y Colombia arrasó. En el minuto 55 y en el 81, Jackson Martínez golpeó por dos veces la portería de Kawashima, confirmando la magia colombiana que se vivía en esta segunda parte. Ya en el 89, James Rodríguez culminó la goleada como un maestro: dejó sentado a Yoshida con un gran recorte y con maestría, picando el balón por encima de Kawashima.