Después de que el comité de selección para el CFP Playoffs 2020 publicara su primer top-25, vivimos un fin de semana apasionante en la NCAA, en el football universitario. Destacó sobre todo el llamado "The Game of the Century" entre LSU (9-0) y Alabama (8-1), donde el equipo de Louisiana se confirmó como la mejor universidad del país, al ganar por 46-41 a los Crimson Tide en el duelo más esperado del año.


Otro resultado que destacar de esta Week 11 fue la derrota de Penn State (8-1), cuarto clasificado en el último ránking del comité de selección del College Football Playoffs pero que ahora se desmoronó al 9º puesto. Cayeron frente a Minnesota (pasa del 13º al 8º) por 26-31 y estos Golden Gophers mantuvieron su invicto, que por primera vez desde 1904 se sitúan en 9-0. La conexión Tanner Morgan - Rashod Bateman y las tres intercepciones que logró la defensa, dos de Antoine Winfield Jr., obraron la victoria.
Por otro lado, Clemson (10-0) marcó el hito histórico de ganar la división ACC por quinto año consecutivo. Permanece su racha tras superar con facilidad a NC State (55-10), y con la derrota de Penn State y la caída de Alabama (5º), se cuelan en la 3ª posición del Top-25 CFP por delante de Georgia, quienes esta semana también pudieron con Kentucky (21-0). Tampoco tuvo mayores dificultades Ohio State (2º), que dio una paliza a Maryland (14-73) para mantenerse en lo alto.

Por último, resaltar los triunfos ajustadísimos de Oklahoma (8-1, 10º) y Baylor (9-0, 13º). Los Sooners sobrevivieron ante Iowa State por 41-42 con 3 pases de touchdown de Jalen Hurts y 2 anotaciones propias en carrera. Mientras, los Bears doblegaron en la prórroga a TCU por 29-23, de forma que ambas universidades aún mantienen esperanzas de pelear por los puestos del CFP.

LSU 46 - 41 Alabama

Joe Burrow, favorito al Heisman Trophy y con altas probabilidades de ocupar el primer pick del próximo Draft de la NFL, maravilló a todos en el partido. Repartió 393 yardas, con un 31/39 en pases, 64 yardas corriendo y cero intercepciones, dando 3 pases de touchdown. El running back Clyde Edwards-Helaire estuvo descomunal. Realizó 20 jugadas terrestres para 103 yardas y 3 anotaciones, además de recibir 77 yardas y pisar la endzone una vez vía aérea. El mejor receptor fue Jamarr Chase, con 140 yardas en 6 recepciones y 1 touchdown.

Por su parte, Tua Tagovailoa brilló con menos intensidad, pues dio 418 yardas y 4 pases de anotación, pero estuvo alrededor de un 50% en sus lanzamientos (21/40). Además, lanzó una intercepción que recibió Patrick Queen poco antes del descanso.
Ese final del segundo cuarto fue determinante para la victoria de LSU. En un lapso de poco más de cuatro minutos, los Tigers se fueron en el marcador. De un 16-13 tras el primer touchdown de DeVonta Smith (213 yardas en 7 capturas y 2 TDs), a un 33-13 al paso de vestuarios. Un field goal de Cade York, un touchdown de Edwards-Helaire y, tras la intercepción, otra anotación de Edwards-Helaire rompió ligeramente el partido.

No obstante, Tagovailoa y los suyos no se rindieron hasta el final. Pero, cuando más apretó Alabama con dos touchdowns seguidos (33-27), Burrow supo actuar al necesitarlo su equipo. LSU respondió cuando la distancia en el marcador era de una anotación o menos, e hicieron válida la diferencia en los últimos minutos. Así, los Crimson Tide se quedaron sin tiempo para remontar. Es más, los Tigers conseguían primeros downs con cierta facilidad (un total de 29, 7 más que su rival).