Tras 27 años, llegó el gran momento de vivir un partido de Finales NBA en el Madison Square Garden. Repleto de celebridades, del propio presidente de Estados Unidos, y con todos los asientos vendidos a precios estratosféricos, los New York Knicks pagaron la presión digamos y sucumbieron por 115-111 en su primer partido en casa y los San Antonio Spurs logran reengancharse a la lucha por el anillo poniendo el 2-1.
Con todo ello, salieron encendidos los Spurs al encuentro como visitantes de forma inesperada, con un 14-5 en el arranque. Dos triples de Josh Hart (16+9+5) era lo único que sostenía a los Knicks en este mal inicio de los neoyorkinos (19-9). Un arreón que les permitió a los Spurs irse al primer parón con ventaja de 33-22.
Aún sin Jalen Brunson (32+5+5), los Knicks se pusieron manos a la obra para recuperar el terreno perdido, y con un parcial de 8-0, con triples incluidos de Jordan Clarkson y O.G. Anunoby (28+5), el marcador pasaba a ajustarse a un 40-38. Y sería a base de canastas de tres, de Anunoby y Brunson, con lo que los Knicks se pondrían por primera vez por delante, 49-50. Pero Victor Wembanyama (32+8+6) no se achicaba y respondía con cinco puntos propios, pero desde el perímetro New York volvía a coger racha y conseguiría irse por delante a vestuarios, con aciertos de Hart y Brunson y afrontando la segunda mitad con un 57-64.
Un tiempo muerto de los de Mitch Johnson reactivó a los Spurs con siete puntos consecutivos para tomar el mando de nuevo durante el tercer cuarto (79-76). Y de tres en la recta final de este periodo, Julian Champagnie y Dylan Harper (13+9+4) daban oxígeno a San Antonio (92-91).
Estarían erráticos ambos conjuntos en el último cuarto, y para colmo los Knicks se cargaban demasiado pronto de faltas (100-93). Sería Brunson el que empujaría a su equipo con un 2+1 acercándoles al 104-100. Estaban negados de cara al triple los dos equipos, y especialmente los Knicks lo sufrían, pues se veían por debajo y los minutos corriendo en su contra. Hasta doce intentos falló New York solo en este cuarto, y se hartaron de desaprovechar oportunidades para remontar.
Un triplazo lejano de Stephon Castle (23+5+5) ponía el 111-104 a dos minutos del final. De tres, Brunson resurgía, el de siempre, colocando a los Knicks a solo tres puntos, 111-108 a medio minuto. Después, un tiro de De'Aaron Fox de media distancia acababa prácticamente el partido a favor de San Antonio, 113-108. Anunoby desde la esquina insistiría en alargar la vida de los Knicks (113-111), pero Castle a posteriori no iba a fallar desde el tiro libre.

