El Club de Campo de Madrid perdió la final de la Euroliga masculina de hockey ante el anfitrión de la ronda definitiva, el HGC holandés, por 1-0.



Un tanto a de penalti-stroke a diez minutos del final de Timmo Kranstauber, clave también en la víspera, sentenció el encuentro, en el que el equipo madrileño luchó hasta el final e incluso tuvo opciones para obtener un premio mayor.

El equipo en el que milita el español Rodrigo Garza, que ganó en semifinales al Oranje Zwart y que ya ganó la Euroliga hace dos temporadas con el Bloemendaal, también holandés, pudo celebrar por fin el éxito con su incondicional afición, que llenó los graderíos y festejó el título de manera muy entusiasta.

El partido ofreció mucha más emoción por la importancia de la cita que por el juego desplegado, ya que el miedo a encajar un gol y el respeto mutuo condicionó a ambos equipos, que imprimieron un ritmo lento a la bola y apenas llegaron al área rival hasta el penalti-strocke decisivo.