El piloto australiano del equipo Red Bull, Daniel Ricciardo, consiguió su segunda victoria de la temporada por delante del Ferrari de Fernando Alonso y del Mercedes de Lewis Hamilton en una carrera loca que nos suele dejar una cambiante climatología. 




La carrera comenzó con la pista mojada tras un chaparrón repentino que cayó minutos antes de la salida. Todos los pilotos comenzaron con neumáticos intermedios ya que la pista estaba todavía húmeda y el neumático slick no proporcionaba el agarre necesario, pero el asfalto hungaro cambiaba de zonas mas secas a otras muy mojadas por lo que las primeras vueltas fueron difíciles. Hamilton hacía un trompo nada más salir y se salvaba del accidente contra el muro. Por delante, Rosberg se marchaba aunque no se libró tampoco de las salidas de pista, seguido de Bottas y del duelo Vettel-Alonso por la tercera posición.

Todo el mundo aguardaba informaciones del radar meteorológico para tomar una decisión...pero en la vuelta 9 todo se precipitó con la salida del primer Sfatey Car tras el fuerte accidente de Marcus Ericson (Caterham). Todo el mundo entraba a cambiar slicks, la pista ya se había secado bastante para entonces. A los hombres de cabeza les pilló el Safety Car cuando pasaban la entrada del pit lane por lo cual perdieron sus posiciones al parar una vuelta después. Tras la salida del Safety Car los líderes cambiaron de Rosberg-Bottas-Vettel a Ricciardo-Button-Massa. La carrera se iba a relanzar otra vez pero Romain Grosjean (Lotus) se estrellaba en la misma curva que Ericson, por lo que se mantuvo un par de vueltas más. Retirado ya el siniestrado Lotus del francés la carrera se relanzaba y Button pasaba a Ricciardo con los intermedios al final de recta mientras Alonso hacía lo propio con Vettel priemero y luego con Rosberg que sufría un problema de frenos para colocarse tercero por delante de Vergne (Toro Rosso) que hizo de tapón varias vueltas  y Alonso cogió aire.

El segundo Safety Car llegó sobre la vuelta 23, con el accidente del Force India de Pérez en plena recta de meta. Esto hizo que las diferencias se redujeran, y que algunos pilotos optasen por hacer la última parada. A Ricciardo esta vez no le benefició parar con SC pero optó por una estrategia que le permitiera atacar en las últimas vueltas, como luego se demostró. La carrera se relanzaba otra vez con Alonso líder y con opciones de ganar la carrera a pesar de la arriesgada estrategia de los hombres de rojo. 

Las últimas vueltas fueron de infarto. Alonso estaba primero, con gomas blandas muy viejas pero con un sorprendente ritmo, Hamilton segundo con gomas duras con el mismo tiempo que Alonso y por detrás llegaba Ricciardo con gomas blandas y frescas, listo para atacar al británico. Las vueltas pasaban, Hamilton no podía con Alonso y Ricciardo se le acercaba. Mucho. Y al final le pasó y una vuelta después era líder a tres vueltas del final. A esto no lo faltaba ningún aliciente pero ahí estaba la estrategia de Rosberg para ponerle más emoción al asunto y sobretodo para poner contra las cuerdas a Hamilton. Pero al final Rosberg se quedó sin podio y Hamilton le recortó unos puntos valiosos para no descolgarse por la lucha del mundial.