El corazón pudo a la calidad. Con tan solo 4 Europeos disputados, Serbia se ha proclamado campeona de Europa de baloncesto femenino en 2015 tras vencer por 76-68 a la gran favorita, Francia. Las galas repetían final tras la que jugaron en su casa hace dos años, y vuelven a perder el oro, manteniéndose con dos en la historia de los Eurobaskets, 5 platas y 1 bronce. De esta forma, Serbia ha conseguido a través de este Europeo una plaza directa para las Olimpiadas de Río 2016.


Sonja Petrovic, con 22 puntos y 7 rebotes, Ana Dabovic, con 25 puntos y 3 asistencias, Page con 12 puntos y 8 rebotes, y Milovanovic con 5 puntos y 5 rebotes, fueron las principales culpables para que su selección sorprendiera a las mejores del mundo en esta final y se pudieran colgar el primer oro para Serbia. Pese a las buenas marcas de las francesas titulares, como lo son la líder Dumerc (13 puntos, 5 asistencias), la mejor MVP del torneo, Gruda (16 puntos, 5 rebotes), Tchatchouang (15 puntos, 5 rebotes), o Yacoubou (11 puntos, 6 asistencias), quien tiró de su equipo en el último cuarto; Francia fue sucumbida por quinta vez en una final europea.

En el primer cuarto, había muchos problemas de Serbia para anotar mientras que Tchatchouang se paseaba por el parqué, sumando hasta 7 puntos. Los triples permitían que Serbia no se desenganchara del partido en los primeros compases de la final. La mayor efectividad en este cuarto de Francia (66.7% por el 37.5% de las balcánicas) le dieron ventaja al final de los 10 minutos por 22-15.


Como no iba a ser otra, Petrovic (11 puntos en el segundo cuarto) poco a poco fue metiendo a su selección en el partido poniendo muchísimo ritmo al encuentro, lo cual beneficiaba a Serbia. Sin embargo, empezaron a precipitarse en las jugadas ofensivas, perdiendo numerosos balones, hasta que se tranquilizaron en los últimos dos minutos para irse al descanso por delante, 33-32. Apagón ofensivo de las francesas que sólo encestaron 10 puntos, y además capturaban menos rebotes: 16 por los 22 cogidos por las serbias.

La gran baza francesa, el juego interior, estaba olvidado en el partido y además Gruda no podía deshacerse de Page en la mayoría de las ocasiones. Estaban ahogadas en el ataque, no encontraban espacios y Serbia podía seguir arriba en el marcador (53-49).

Llegaban los últimos 10 minutos de la lucha por el oro. Llenas de confianza, Serbia mantuvo el nivel del tercer cuarto, imposibilitando que Francia las adelantasen en el marcador. Éstas empezaron a usar a Yacoubou en la pintura, pero era contrarrestado por la sangría en ataque de Petrovic, Dabovic y Page, armas principales para que Serbia sea la mejor selección de Europa.