El keniano Ezekiel Kemboi reforzó su dominio en los 3.000 metros obstáculos con su cuarto título mundial consecutivo y la séptima medalla seguida. Su compatriota Vivian Cheruiyot se impuso en los 10.000 metros, mientras que el canadiense Barber derrotó a los favoritos en pértiga


El keniano Ezekiel Kemboi, dos veces campeón olímpico, reforzó su aura de imbatible en los 3.000 metros obstáculos con su cuarto título mundial consecutivo y la séptima medalla seguida, pues ya tenía tres platas en esta competición

Por primera vez en la historia, también, Kenia, que ya tenía dos tripletes y siete dobletes, copa los cuatro primeros puestos de la final. A continuación de Kemboi, ganador con 8:11.28, arribaron Conselsus Kipruto (8:12.38), Brimin Kipruto (8:12.54) y Jairus Kipchoge Birech (8:12.62) en un final tan apoteósico como fratricida.

A Kenia, ganadora de 11 de los 15 títulos mundiales, le había salido un competidor inesperado en el estadounidense Evan Jager, sorprendentemente encaramado al segundo lugar del ránking mundial con los 8:00.45 que el 4 de julio le dieron el segundo puesto en París, por detrás de Birech (7:58.83), pese a tropezar en el último obstáculo.

Pero la batalla se presentaba desigual: cuatro contra uno. Jager, de 26 años, hasta 2012 corredor de 5.000 metros, aspiraba a conseguir la primera medalla para Estados Unidos en la especialidad más africana, y sin embargo en el último giro no estuvo a la altura de los kenianos. Hasta su compatriota Daniel Huling se permitió adelantarlo en la recta para conseguir el quinto puesto.

Conselsus Kipruto marcó el ritmo durante buena parte de la carrera. Pasó al frente del pelotón en el primero (2:49.50) y en el segundo kilómetro (5:36.77), y aún así fue el que presentó más batalla al invencible Kemboi, que esta vez no cruzó la meta en diagonal, como tantas veces.

La keniana Vivian Cheruiyot, campeona del mundo de los 10.000 m en Pekín

La keniana Vivian Cheruiyot, ya multimedallista, reconquistó el título de los 10.000 metros en el Mundial de Atletismo de Pekín, con 31:41.31 minutos, por delante de la etíope Gelete Burka (31:41.77) y la estadounidense Emily Infeld (31:43.49).
Cheruiyot, de 31 años, tiene una larga carrera de éxitos, en especial un doblete (5.000 y 10.000) en los Mundiales de Daegu-2011.
El canadiense Barber derrota a los favoritos en pértiga
El canadiense Shawnacy Barber, un advenedizo en el mundo de la pértiga hasta este año, sorprendió en la final mundialista, con un salto de 5,90, al defensor del título, el alemán Raphael Holzdeppe, y al plusmarquista mundial, el francés Renaud Lavillenie, que volvió a sufrir la maldición de los Mundiales.
Lavillenie tiene casi todo cuanto un pertiguista puede ambicionar, el título olímpico, el primado europeo y el récord mundial (6,16), pero le faltaba una victoria en campeonatos del mundo. Sus tres asaltos anteriores se saldaron con una plata y dos bronces. El estadio de El Nido tampoco le ha sido propicio.
El campeón olímpico y europeo ha tenido que conformarse con un bronce compartido, además, con dos polacos, Pawel Wojciechowski y Piotr Lisek, los tres con 5,80.
Cinco atletas por encima de 5,90 esta temporada prometían una final emocionante, sobre todo porque el defensor del título, Raphael Holzdeppe, había recuperado su mejor forma, con marcas de 2,92 y 5,94 -récord personal en ambos casos-, después de perderse gran parte de la campaña anterior por una lesión de espalda.
Lavillenie esperó a que el listón subiera a 5,80 para empezar a saltar. La altura, que el francés superó sin problemas, adelgazó el concurso hasta dejarlo en seis contendientes, pero inopinadamente el plusmarquista mundial no pudo con la siguiente, los 5,90.
Sólo Barber -a la primera- y el propio Holzdeppe -al tercer intento- pudieron con ella.
En una temporada con altibajos, no tan redonda como la del 2014, Lavillenie llegaba a Pekín recuperado del golpe en el hombro que se dio en una caída que sufrió formando parte de un relevo 4x100 que le obligó a parar algunas semanas en mayo.
Cuando regresó a la competición se descolgó con su mejor registro del año (6,05 en Eugene, Estados Unidos), pero algo no iba bien porque a continuación fue derrotado en dos mítines consecutivos, París y Lausana. El francés ajustó lo necesario y en su última competición antes de los Mundiales volvió a superar los seis metros (6,03).
La cerrada batalla entre Lavillenie y Holzdeppe en el campeonato de Europa de selecciones en Cheboksary (Rusia) prometía una final emocionante en Pekín, pero ninguno de los dos salió triunfante de la refriega.
Barber, campeón panamericano y en posesión de un récord personal de 5,93, ha estado muy atareado durante todo el año: nueve competiciones en pista cubierta y 17 al aire libre. En la última se ha proclamado campeón del mundo

Fuente: Agencias