Carolina Marín se ha proclamado campeona del mundo de bádminton por segundo año consecutivo tras ganar a la india Saina Nehwal en dos sets (21-16, 21-19)



De esta manera, la española se convierte la única jugadora no asiática que obtiene dos títulos mundiales y se une a una lista exclusiva junto a tres mujeres, de origen chino, que han conseguido doblete mundial: Li Linweng (1983 y 1989), Han Aiping (1985 y 1987) y Xie Xingfang (2005 y 2006). 

Marín tardó justo una hora en doblegar a una rival a la que solo había logrado ganar en el último de sus cuatro enfrentamientos, el pasado mes de marzo en el Yonex All England. Como entonces, la campeona del mundo y 'número 1' tuvo que poner en juego todos sus recursos y algo más.

La final de Yakarta entre las dos mejores del mundo se atuvo a lo previsto, un duelo entre el juego agresivo de Carolina Marín, que siempre asumió más riesgos, sobre todo en la red, y el de Nehwal, más pausado y buscando enviar el volante al cuerpo de la española para forzar sus errores. 

Después de adjudicarse la primera manga por 21-16 en el cuarto punto de partido del que dispuso, la onubense empezó la segunda sobrepasada por Nehwal, pero en una reacción espectacular en el peor momento del partido, en el que tuvo una clara desventaja, y acabó imponiéndose 21-19 en el segundo punto de partido. 

Una remontada que recordó a la que también realizó en las semifinales. La frase "Puedo porque pienso que puedo", lema de los Campeonatos del Mundo 2014, fue clave en la victoria de Carolina, que con este título suma ya cuatro en lo que va de temporada. Ha ganado la onubense, en el All England, en el Abierto de Malasia y en el de Australia, y ha sido finalista en los de Alemania e India. 

Error con el himno 

La final tuvo su anécdota en la entrega de trofeos. Con la bandera nacional española atada a su cintura, Carolina Marín recibió la medalla de oro y luego sonó el himno oficial español, la Marcha Real, pero sorprendentemente cantado con la letra del escritor gaditano José María Pemán de 1928. 

El episodio recordó la final de la Copa Davis de 2003 entre Australia y España disputada en la Rod Laver Arena de Melbourne, cuando ante la sorpresa de los jugadores españoles un trompetista interpretó el Himno de Riego, ante el estupor e indignación del entonces secretario de Estado para el Deporte, Juan Antonio Gómez Angulo desde el palco de autoridades. 

Posteriormente, en el Tour de 2009 sonó, en honor de Alberto Contador, el himno de Dinamarca cuando el ciclista madrileño disfrutaba de su victoria en la carrera francesa en el podio de los Campos Elíseos.


Fuente: Agencias