La selección de Francia de balonmano se proclamó campeona del mundo al vencer en la final a Noruega por 33-26. Este es el sexto título mundial de los galos (1995, 2001, 2009, 2011, 2015, 2017), el segundo consecutivo de una selección con figuras emergentes como Nedim Remili o Ludovic Fábregas. Han ganado cuatro de los últimos cinco mundiales.

Los conocidos como “los expertos” sufrieron más de lo esperado ante un rival que nunca antes había disputado una final mundial. Los escandinavos fueron los dominadores de la primera mitad, llegándose a poner tres goles arriba en más de una ocasión, pero un parcial de 5-1 de los locales hizo que al descanso llegaran con un ajustado 18-17.

Pero la lógica se acabó imponiendo y el conjunto liderado por Nikola Karabatic poco a poco fue ampliando su ventaja en el marcador. A ello contribuyeron las paradas del arquero Vincent Gerard, que había sustituido a un poco inspirado Omeyer. El prodigio noruego Sander Sagosen, futuro jugador del PSG, con un sólo gol en su cuenta, no pudo brillar como en anteriores duelos. En cambio, Nikola Karabatic mostró su mejor nivel y con sus 6 goles se erigió como el mejor jugador del partido.