New England Patriots derrota a Houston Texans (16-34) en un deslucido juego y es el primer finalista confirmado en la AFC. Este es la sexta victoria seguida para el equipo de New England lo cual es récord de liga.

Dion Lewis se erigió en un inesperado “héroe” en la victoria de los Patriots sobre los Texans logrando anotaciones de todos los modos en los que le resultó posible: recibiendo de Brady, luego devolviendo un kick off (ambos en el primer cuarto) y finalmente acarreando el balón en el cuarto final, convirtiéndose así en el primer jugador en lograr este tipo de múltiples anotaciones para un mismo juego en postemporada.


Brock Osweiler tras un prolijo -aunque no muy filoso- primer medio, desbarranca en la segunda mitad lanzando tres intercepciones y no logra dar respuestas en ofensiva al muy buen trabajo defensivo que en líneas generales mostró su equipo. El quarterback terminó la noche con 23 completos de 40 envíos para 198 yardas con un touchdown (C.J. Fiedorowicz) y las tres intercepciones ya referidas, a todas luces la ofensiva terrestre del equipo visitante luce más sólida con Lamar Miller sumando 73 yardas en 19 toques de balón, pero no lo suficiente como para evitar que los Texans sumen su quinta derrota en igual número de juegos en el Gillette Stadium.

Tom Brady no tuvo una noche lucida y fue a lo largo de todo el duelo incomodado por el pass rush de los Texans, cerrando su noche con apenas 18 pases completos en 38 intentos para 287 yardas con dos touchdowns y dos intercepciones, Julian Edelman se convirtió una vez más en su blanco preferido y en 13 pases lanzados a él logró completar 8 para 137 yardas. En carreras, New England llegó a 98 yardas de ganancia, las cuales se vieron generosamente adornadas con 27 yardas en dos reversibles de última hora cuando el juego estaba definido.

Los Patriots llegaron al juego como amplios favoritos y si bien el triunfo no estuvo en dudas, el funcionamiento colectivo lució flojo y sobre todo el trabajo de su línea ofensiva a la hora de proteger a su quarterback quien se mostró extrañamente impreciso y sumamente molesto.

Para los Texans el año cierra con muchas dudas, ellos han llegado a postemporada tomando una división por demás floja y sellaron su boleto a la ronda de divisionales derrotando como locales a los Raiders quienes apenas presentaron a su tercer quarterback al partido de wild card, pero nuevamente quedan cortos y no logran superar la barrera del juego divisional. Por lo demás, Osweiler no es la respuesta a la posición de quarterback que buscaba esta organización y posiblemente tampoco lo es Savage.

Los Patriots -que de seguro se han marchado con más dudas que alegrías- tendrán 8 días para preparar, nuevamente en su estadio, el juego final de la AFC, sabiendo que tanto los Steelers como los Chiefs son adversarios mucho más temibles que los Texans.



Fernando Fumagalli
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