Alberto Contador atacó a falta de 50 kilómetros de la clausura de la París-Niza, con dos puertos por delante para firmar una etapa emocionantísima, y sólo le faltó dos segundos para obtener la victoria final.

El madrileño, una vez más, recurrió a la fortaleza del colombiano Pantano para dejar cortado a Sergio Henao en el puerto de Peille y a partir de ahí realizar una peculiar lucha contrarreloj. Pronto, la distancia se incrementó y en la bajada de la montaña, la renta ascendió a los 40 segundos, superior a la desventaja de 31 segundos de la jornada anterior. En el ascenso al Col d'Eze, Contador, en colaboración con De la Cruz y Jon Izaguirre, fue extendiendo la escapada, hasta acercarse al minuto, y logrando una bonificación de 7 segundos.

En el descenso, la renta descendió gracias al trabajo del Sky de Henao. Contador bajó embalado, al estilo Froome, sentado en la barra del cuadro. Apretando los dientes y esprintando, en la recta final, con David de la Cruz, que se llevó la victoria. El grupo de Henao llegó a 21 segundos. El colombiano pudo mantener el liderato por sólo un par de segundos, una renta mínima. Él es el triunfador de una ronda que siempre será recordada por el admirable ataque de Contador.
 
Esta es la cuarta ocasión que Contador sube al podio de la ronda francesa, igualando la plusmarca española de Luis Ocaña, pero el desaparecido conquense nunca logró la victoria.