Un solo punto (22-21) dejó al CRAT sin un premio que había saboreado durante más de 60 minutos de los 80 que duró la final de División de Honor femenina contra el Olímpico de Pozuelo. Las coruñeses llegaron a dominar por 16 puntos (5-21), una ventaja que dilapidaron en la segunda parte, en parte por errores propios y en otra, por la superioridad física del equipo madrileño, que llevó al límite al de Arquitectura hasta dejarlo exhausto. No hubo premio para el CRAT, fue para el Pozuelo que había sido el mejor de toda la temporada. Tres años después de su primer título y ante el mismo rival del año 2014, Pozuelo vuelve a lo más alto.

Se enfrentaban la mejor defensa y el mejor ataque y las dudas estaban en qué equipo impondría su estilo. Fue el CRAT en la primera parte. El Olímpico no encontraba la fórmula para atacar mientras que las coruñesas, cómodas en defensa, exhibieron también todo su potencial ofensivo. Parecía el mundo al revés y que era el CRAT el mejor ataque y no el Olímpico. Dos ensayos, de Shaan y Vanesa, ambos transformados por Olaya, solo fueron contrarrestados por uno madrileño de Iglesias. Al descanso, 5-14 aunque pudo ser más porque Ainhoa Portos anotó pero su ensayo fue anulado.

La segunda parte se abrió con el de Turena en una galopada de gacela de casi tres cuartos de campo. La transformación de Olaya dejaba el marcador en 5-21. Parecía hecho. Pero entonces despertaron las madrileñas, en parte impulsadas por un par de errores del CRAT de los que supieron sacar petróleo. El Olímpico es un equipo plagado de estrellas al que no hay que darles concesiones. y si lo haces, lo pagas. Dos ensayos seguidos desataron las dudas (19-21). Las coruñesas olvidaron su plan. Los cambios no funcionaron tan bien como los de la amplia plantilla rival. La fatiga empezó a pesar y aun así daban coletazos, intentando por músculo o por corazón llegar a la zona de marca. Pero fue el Olímpico el que sentenció con un golpe de castigo que le proclamó campeón.