Los Pittsburgh Penguins se han proclamado campeones de la Stanley Cup tras ganar en el sexto partido de la final a los Nashville Predators por 2-0. El equipo de Pensilvania hizo historia al revalidar el título logrado la temporada pasada (nadie repetía título desde los Detroit Red Wings en 1998) y suma su quinta Stanley Cup a sus vitrinas, igualando en el palmarés a los Edmonton Oilers.

Después de la contundente victoria en el quinto partido, donde los Penguins se impusieron por 6-0 para liderar la serie por 3-2, los chicos de Mike Sullivan afrontaban un sexto partido en el que podrían sellar el título ante unos Predatros que buscaban apurar sus opciones para forzar el séptimo partido en Pittsburgh.

Sin embargo, las ilusiones de un séptimo partido para los Predators se diluyeron en los últimos dos minutos de partido. A falta de 1:35 para el final, Schultz lanzó a portería, el disco rebotó y Patric Hornqvist aprovechó el rechace para lograr el 1-0 después de que el disco se introdujese en la portería tras golpear en el codo de Rinne.

A falta de 15 segundos para el final llegaría el éxtasis de los Penguins. Con los Predators volcados al ataque, Brian Dumoulin despejó el disco de su área y Carl Hagelin superó a la zaga de los Predators para enfilar la portería y anotar a puerta vacía para establecer el definitivo 0-2 que le daba el título a los Penguins y que permitía a Sidney Crosby revalidar el trofeo Conn Smythe al mejor jugador de los playoffs, tras sumar 27 puntos en los partidos por el título al anotar 8 goles y repartir 19 asistencias.