Lewis Hamilton consiguió su cuarto título mundial de Fórmula 1, el tercero en los últimos cuatro años. Sin lugar a dudas, el inglés ha demostrado en estos 11 años en la Fórmula 1 que aquel prometedor joven que en 2007 comenzó a formar parte de la parrilla y estuvo a punto de ganar un mundial es ya, sin ningún tipo de dudas, el mejor piloto de su generación.

Vuelve el rey inglés al trono que dejó el pasado curso tras abdicar ante su ex compañero Nico Rosberg. Ya sin el alemán en pista, este curso tenía a otro teutón como principal rival, Sebastian Vettel, pero el germano tiró todas sus opciones por la borda en una desastrosa gira asiática y en México, necesitaba un milagro para aplazar el alirón de Lewis.

Estuvo cerca de producirse al principio de carrera, cuando Hamilton, Vettel y Verstappen se pusieron en paralelo en la primera curva y la acción terminaba con el inglés pinchando después de que Vettel le tocara, destrozando su alerón delantero. Esto dejó las cosas de cara para un holandés que no tenía nada que perder y que jugó sus cartas a la perfección para terminar ganando controlando la carrera con facilidad. 

Vettel remontó doce posiciones, pero ni así pudo evitar que Lewis Hamilton se convirtiera en tetracampeón de la Fórmula 1, a falta de dos carreras en el calendario. El alemán terminó el Gran Premio de México en cuarto lugar, pero al no hacerlo entre los dos primeros (combinado con el noveno sitio del inglés muy luchado por Fernando Alonso, finalmente décimo) perdió la posibilidad de pelear por el campeonato.

El titulo permitió que Hamilton se convirtiera en el británico más exitoso en la historia del serial, al superar a Jackie Stewart, con quien estaba empatado. También ascendió al tercer lugar de los pilotos más ganadores de la historia (empatado con Alain Prost y el mismo Vettel) y sólo superado por Michael Schumacher (7) y Juan Manuel Fangio (5).