Los Juegos Olímpicos no entienden de favoritos. Un día sí, pero todos no. Se ha demostrado en la jornada de hoy en el Esquí Alpino. En las pruebas en las que teníamos candidatos claros, se han vivido tremendas sorpresas. Matthias Mayer en el SuperGigante masculino y Frida Hansdotter en el Eslalon femenino, se han llevado las medallas de oro. El de Austria siendo un hombre de grandes citas y la sueca dando un gran "campanazo".

La jornada se presentaba como una segunda opción para los esquiadores que ayer no habían brillado. Se disputaban dos pruebas que son del mismo tipo que las del día anterior. En masculino, de velocidad con el SuperG, y en categoría femenina, prueba técnica con el eslalon. También destacaba que las condiciones climáticas eran perfectas y no se producía ningún tipo de problema.

ESLALON FEMENINO


Mikaela Shiffrin venció en el gigante en la jornada de ayer. Esto y sumado a que es la mejor eslalonista del planeta, hacía presagiar que era la máxima y única favorita para la medalla de oro en la prueba de hoy. La estadounidense partía a por su segundo oro, pero como esto es deporte, falló. No se puede regalar nada, y menos en los Juegos Olímpicos, donde se paga cada error. Shiffrin no hizo ni buena primera, ni buena segunda manga. Resultado claro: cuarto puesto. Fuera del podio y sin ningún metal. La americana afirmó al terminar que estaba enferma y que no había tenido buen día.

Esto deja a la carrera con la medalla de oro muy abierta. La ganadora ha sido una de las que normalmente no suelen ganar a Shiffrin en Copa del Mundo. La sueca Frida Hansdotter ha sido la que ha conseguido proclamarse como Campeona Olímpica. Realizando dos muy buenas mangas, segunda en las dos y sin ningún fallo. No fue la más rápida en el 1 contra 1, pero sí la más constante. Es su primera medalla en JJOO y qué mejor que un oro.

Frida Hansdotter.
En la segunda posición terminó la suiza Holdener, que ganó la primera manga, y se quedó a una décima de Hansdotter. Tercera fue la gran revelación, Katharina Gallhuber. La austríaca realizó la carrera de su vida y se llevó una soprendente medalla de bronce. Cerró el Top 5 otra de las suecas, Swenn Larsson.

SUPERGIGANTE MASCULINO

La categoría masculina volvía a disputar una de las pruebas más bonitas para el espectador. El Supergigante, que junto al Descenso es la prueba reina de la velocidad. Los noruegos partían como favoritos, con Svindal y Jansrud, ya que eran los dominadores de esta prueba y habían sido primero y segundo en el descenso.

Pero como en categoría femenina, ocurrió una sorpresa. Aksel Lund Svindal no realizó su mejor bajada, es más, tuvo un mal día, y ni se acercó a los puestos de honor. Por otro lado, sí que estuvo bien Kjetil Jansrud, pero un pequeño fallo le lastró y tuvo que conformarse con la medalla de bronce. A 18 centésimas del ganador.

La primera posición fue para un esquiador de grandes ocasiones. Un hombre que es uno de los favoritos cuando la pelea es por algo importante. Un campeón olímpico de Descenso en Sochi. El esquiador de Austria, Matthias Mayer. El de Afritz am See se proclamó campeón con una excelsa prueba, logrando así su segunda persea de oro. Entra directamente en la historia de los Juegos pues ya tiene la primera posición en las dos pruebas de velocidad.

Matthias Mayer
La segunda posición fue para otro medallista del descenso, Feuz. El suizo realizó una gran bajada que se quedó a 13 centésimas de Mayer, pero que le sirve para igualar a Jansrud a 2 medallas. Una de plata y una de bronce para cada uno. La medalla de chocolate, la más odiada, fue para el francés Blaise Giezendanner

Con estos resultados se demuestra la afirmación de que los Juegos Olímpicos son otro mundo. Son una competición diferente, donde las sorpresas existen y pueden darse. Los favoritos caen y surgen otros ganadores. En este caso, Mayer y Hansdotter jamás olvidarán este día.