Han peleado cada partido, quizás como nadie se lo esperaba, pero finalmente ocurrió lo predecible, lo esperado por todos. Los Golden State Warriors se pusieron su tercer anillo en las cuatro últimas temporadas por la vía rápida, endosando un 4-0 a los Cleveland Cavaliers que no pudieron doblegar de ninguna forma a ya uno de los mejores equipos de la historia de la NBA. Con un claro 108-85, el equipo de Steve Kerr sentenció las Finales 2018 para que la franquicia lograra su sexto título (1947, 1956, 1975, 2015, 2017 y 2018).

De esta manera, los Warriors se unen a los legendarios Chicago Bulls con el mismo número de anillos y superan a los San Antonio Spurs (5, curiosamente el penúltimo ante los Cavaliers de LeBron James en 2007 donde se había dado el último 4-0). Solo están por delante los Boston Celtics (17) y Los Ángeles Lakers (16). Además, sin contar a los Spurs, el resto de franquicias mencionadas en este párrafo son las únicas que han logrado tres títulos en cuatro años.

Por segundo año consecutivo, el hombre que cambió de aires solo para tratar de ser campeón de la liga, y de qué forma lo está haciendo, Kevin Durant, fue galardonado con el MVP de las Finales. Realizó su primer triple-doble en Playoffs (20+12+10 y 3 tapones) y volvió a dejar a Stephen Curry sin este trofeo que aún se le resiste, a pesar de ser el más destacado de este último partido con 37 puntos (7 triples), 6 rebotes y 4 asistencias.

Como contrapartida, tuvimos a un LeBron James cansado y desbordado por la impotencia de jugar con un equipo sin recursos ante un grupo de leyenda como son los de Oakland. 23+7+8 fueron sus números, los más flojos de estas Finales, y, tras cuatro duelos entre Cavaliers y Warriors, se queda en un desfavorable 1-3 para los de Ohio, con la sexta final perdida de nueve que lleva disputadas "El Rey".

Cleveland pareció aguantar una vez más la primera parte llena de rachas, con Kevin Love (13+9) y J.R. Smith enchufados (10), y nuevamente con un buen Rodney Hood (10). A pesar de que los visitantes arrancaron con un 13-3, incluyendo dos tapones de Durant, poco a poco el equipo de Tyronn Lue fue recuperando terreno y, aprovechando los errores de los Warriors y capturando rebotes ofensivos se pusieron 13-11. 

En ese instante, tras un tiempo muerto, Andre Iguodala (11), Curry (12 puntos en este cuarto) y Draymond Green (9 tantos y 9 asistencias) enchufaron tres triples seguidos y, con un mate de Durant se ponían +9 y que se extrapoló a un 34-25 al término del primer tiempo.

Siguieron remando los Cavs con J.R. Smith con un 3/3 en triples, Jeff Green (5), Larry Nance Jr (7+8+4) y Kyle Korver aportando en ambos lados de la cancha, y llegaron a tomar la delantera (38-39). Pero Curry resultaba imparable para la defensa local, especialmente para George Hill. Un triple del base de los Warriors hizo que se fuera al descanso con 20 tantos (61-52). 

Esencial los puntos del banquillo de Golden State en esta primera parte. Con la lectura de sus estrellas (entre Curry y Durant llevaban 7 asistencias), y un sensacional trabajo de JaVale McGee en la pintura (+17 con él en pista), los jugadores no titulares acumularon 26 puntos, la mayoría en la primera mitad.

Pero ya no se puede contar más de este partido, pues la final se quedó sin historia en los últimos 24 minutos de la temporada. Incapaces de hacer valer su dominio en el rebote ofensivo, fallones en los tiros libres, con George Hill ausente por completo (llevaba 0/6 en tiros y 0 asistencias) y con LeBron fatigado, los Cavaliers se dejaron llevar hasta la derrota.

Dos canastas fáciles nada más empezar el tercer cuarto ponían un colchón peligroso de 13 puntos, y que se confirmó con el paso de los minutos. Un triple de Klay Thompson (10) puso el marcador en 75-58, tras un parcial de 14-6. Cleveland estaba hundido anímicamente y solo sumaron 13 puntos durante estos doce minutos.

Los Golden State Warrios afrontaron el último cuarto con +21 de ventaja (86-65), por lo que se convirtió en un mero trámite hacia la victoria. LeBron se despidió de sus rivales y, ovacionado por su público, se sentó en el banquillo con la impotencia de ya no poder hacer nada más en esta serie. A cuatro minutos del final, el marcador reflejaba un contundente 102-77 y que dio paso a los suplentes. José Manuel Calderón jugó estos cuatro minutos y le dio tiempo para dar una asistencia, capturar un rebote y robar un balón en este último encuentro de sus primeras Finales.