La constancia del Real Madrid, liderado de nuevo por Sergio Llull y con buenas actuaciones de Facundo Campazzo y Klemen Prepelic, decantó el triunfo para los blancos (73-80) en una reedición de la pasada final de liga ante el Kirolbet Baskonia. Se llevan la Supercopa cuatro años después de su último éxito.

Contagiado por la velocidad de Sergio Llull (MVP) y el dominio bajo aros de un infranqueable Walter Tavares, el Real Madrid salió más fuerte y, con un 10-1 de parcial, tomó las primeras ventajas y obligó a Pedro Martínez a parar el partido. Solo Vicent Poirier vio aro con claridad hasta el ecuador de un primer acto en el que los triples de Llull y Anthony Randolph otorgaban una cómoda renta al vigente campeón de Liga y Euroliga.

Poco a poco despertó en ataque el conjunto vitoriano. 5 puntos seguidos de Ilimane Diop igualaron por primera vez el choque a un minuto y medio del final de un primer cuarto eléctrico que terminó con el Baskonia por delante (20-21).

El intercambio de golpes y la intensidad se acentuaron en la reanudación. Baskonia seguía mejorando de forma notable y sumando con un Diop que imponía su ley y su envergadura bajo aros. El Real Madrid sufría cada vez más y se sumía en un mar de dudas que aprovecharon los azulgranas para escaparse (26-33).

Pero a base de trabajo, los blancos fueron capaces de volver a meterse en la final de la mano de un Gustavo Ayón que sumó 10 puntos en el segundo acto y un parcial de 12-3 culminado por un triple de Carroll devolvió el mando a los jugadores de Pablo Laso, hasta que un último triple de Jayson Granger dio a los suyos una renta de dos puntos al descanso (42-44).

Shengelia y Llull protagonizaron las primeras acometidas, mientras que Tavares volvió a pista para recuperar su mando en la pintura con la resistencia de Shavon Shields. Y apareció por primera vez en la pista Klemen Prepelic quien mantuvo, con 8 puntos sin fallo, a los blancos en el partido al final de un tercer cuarto que dejó todo por decidir para los últimos diez minutos (61-62).

El escolta esloveno siguió haciendo daño en la zona baskonista y, después de muchos minutos, el Real Madrid pudo respirar al igualar su mayor ventaja tras completar un valioso 10-2 en menos de tres minutos.

Los jugadores de Pablo Laso retomaron el control de la final en el momento oportuno gracias a la aportación de hombres como Tavares o el argentino Facundo Campazzo, que metió canastas decisivas que encarrilaron el quinto título madridista ante el apagón de un Baskonia que solo pudo sumar 11 puntos en el último cuarto.

En las semifinales, los madrileños se deshicieron por la vía rápida de los anfitriones, el Obradoiro (61-81), mientras que el Baskonia eliminó al FC Barcelona Lassa por 76-79.