Por tercer año consecutivo y décimo de toda su historia, Estados Unidos se proclama campeón del mundo con gran solvencia. Batieron sin mayor dificultad a Australia por 56-73, de las que se esperaban más en esta final, y estas se llevaron su primer metal plateado en un Mundial.

Echaron muy en falta a su estrella, Liz Cambage, quien solo aportó 7 puntos y capturó 14 rebotes, pero quedó absolutamente eclipsada por la MVP de la final, Brittney Griner (15). En Australia solo destacó Alanna Smith con 10 tantos, y poco más, pues fueron superadas con claridad por las norteamericanas.

La mejor jugadora del campeonato, Breanna Stewart, rozó el doble-doble (10+8), mientras que la legendaria Diana Taurasi aportó 13 puntos, 3 rebotes y 4 asistencias. Ambas jugadoras, junto a Cambage, a la española Astou Ndour y a la belga Meesseman, conformaron el quinteto ideal.

Estados Unidos tuvo un inicio arrollador en esta final, con dos triples seguidos y un parcial de 10-0. Australia se encontraba con un 2/11 en tiros, no encontraban forma de encestar, y un desfavorable 13-2 a mitad del cuarto. Pero supieron reaccionar aún sin Cambage en pista, con triple de Whitcomb y canastas de Tess Madgen y de Bunton después dos buenas defensas, ajustando al 15-18 para seguir remando tras este mal arranque.

El segundo cuarto empezó 15-20, con las aussies que no podían dejar de seguir a remolque en un partido muy dinámico pero extrañamente de pocos puntos. Griner dominaba el aro ante la mejor defensa del campeonato y Cambage seguía sin encontrarse a sí misma.

Aunque Estados Unidos rondaba en un pobre 20% de acierto en tiros de dos, tenían un 4/11 en triples, y con 10 tantos de Taurasi y 8 de Stewart, sumando otras 6 asistencias, llegaron al ecuador de esta final con una ventaja de 27-35.

Las norteamericanas salieron de vestuarios dispuestas a decantar definitivamente la final, con un parcial de 9-0 y aprovechando que Australia seguía sin ver forma de entrar a canasta. Entonces, Sandy Brondello pidió tiempo muerto y sus jugadoras saltaron a pista con algo más de efectividad. Triple de Smith que ponía el 32-44, 2+1 de Griner pero contrarrestado con otro triple de Smith, que tampoco sirvió de mucho porque Taurasi también enchufó desde la línea de tres en la siguiente jugada.

Estados Unidos encontraba respuestas para todo, y, para colmo, Australia empezó a fallar fáciles rebotes defensivos. Sin comerlo ni beberlo, las de Dawn Staley abrieron brecha al 38-61, pues no les entraba nada a Australia y un parcial demoledor de 11-26 en este tercer cuarto empezó a decantar claramente el oro.

El partido se había roto y los últimos diez minutos fueron un mero trámite hacia otro título estadounidense. Australia perdió durante todo el partido hasta 19 balones, por 12 de su rival, e incluso no veían forma ni de parar a la segunda unidad de Estados Unidos, que tampoco bajaban los brazos. Se hizo patente diferencia de calidad, tanto las titulares como las jugadoras de banquillo de las estrellas de la WNBA.