Lewis Hamilton conquistó el GP de Rusia, quinta victoria de los 6 últimos Grandes Premios, tras una carrera en la que su compañero Valtteri Bottas obedeció las órdenes del equipo Mercedes dejándolo pasar y finalizando segundo. La tercera posición fue para un impotente Sebastian Vettel, que ni ganando todas las carreras que quedan podría proclamarse campeón del mundo: si Hamilton es segundo en las cinco carreras que quedan, será campeón.

La actuación de Hamilton fue colosal, tanto desde la salida en la que resistió los envites de Vettel, como después, cuando el propio alemán estuvo a punto de provocar un accidente por una dura defensa de la posición. El alemán se libró de la sanción, como también un Kevin Magnussen que se gana carrera a carrera su fama de piloto sucio.

Bottas se vio obligado a ejercer de escudero, una labor muy ingrata. Le ordenaron que se dejase adelantar por el líder del Mundial, que está luchando por él, y obedeció a regañadientes porque no le quedaba otra. No obstante, si hubo un héroe del día, ese fue Max Verstappen. El holandés, que cumplía 21 años, tardó apenas 8 vueltas en pasar de la 19ª posición de parrilla a una memorable 5ª plaza.

En cuanto a los españoles, Fernando Alonso acabó 14º, en una prueba en la que se vio lastrado por el enorme desgaste que tuvieron los ultrablandos del asturiano al principio de la prueba. Peor le fue a Carlos Sainz: un toque con Sergey Sirotkin en la salida dejó su Renault dañado y no pudo hacer nada para conseguir rendimiento, finalizando 17º.