Lewis Hamilton da un paso de gigante en Suzuka en su camino hacia la quinta corona mundial. El británico fue primero en una carrera donde sus perseguidores se eliminaron pronto de la pelea. Con este resultado, le basta con sacar 8 puntos a Vettel en la próxima carrera para ganar matemáticamente el campeonato, en Estados Unidos.

Hubo salida limpia y sin contratiempos en el GP de Suzuka con los dos Mercedes manteniendo sus posiciones. Se la tenía que jugar Vettel que partía desde la octava plaza y en las primeras curvas ganaba ya dos posiciones. Pronto se deshacía también de Romain Grosjean y tenía ya por delante a su compañero de equipo. Entonces, una maniobra dudosa de Max Verstappen cerraba el paso al finlandés y aprovechaba Seb para ganarle esa plaza. 

Por detrás, se tocaban también Magnussen y Leclerc y los trozos de los monoplaza dejados en la pista hacían aparecer el Safety Car. En la relanzada llegaba un nuevo golpe de guión: Vettel tenía prisa por pasar a Verstappen y lo intentaba en la entrada a Spoon. Cerraba la puerta el de RedBull y Seb se tocó con él, cayendo hasta la 19ª plaza el de Ferrari que acababa con sus aspiraciones en el campeonato. Comenzaba para él una nueva carrera en la que debía remontar rápido con su Ferrari algo mermado por el golpe. Por delante, sufría también Kimi mientras Ricciardo se acercaba peligrosamente. Su compañero, tercero en esos momentos, debía cumplir cinco segundos de sanción por la maniobra con Raikkonen por lo que se abrían las posibilidades de podio para el australiano.

Plácida era la vida para los Mercedes que marchaban por delante sin apenas oposición. Sólo ‘Mad Max’,  que había eliminado a los dos Ferrari de la pelea, era capaz de poner en aprietos a Bottas al que no le funcionaban los neumáticos blancos. Sainz consiguió a falta de tres vueltas puntuar pasando al Toro Rosso de Gasly en la recta sin problemas para ser décimo. Alonso finalizó 14º.

Hamilton se anotó la novena victoria de la temporada con Vettel entrando sexto. No funcionaron las órdenes de equipo en Ferrari con un Kimi poco dispuesto a ceder su posición.