Fernando Alonso se proclamó campeón del Mundial de Resistencia con el Toyota Gazoo número 8 haciendo equipo con el suizo Sébastien Buemi y el japonés Kazuki Nakajima tras reeditar triunfo por segundo año consecutivo en las 24 horas de Le Mans. El monoplaza número 7 de Toyota (Mike Conway, Kamui Kobayashi y José María López), gran dominador de la carrera hasta a una hora del final, se quedó con la miel en los labios después de que Pechito López sufriese un pinchazo que les obligó a ceder la cabeza a sus compañeros de equipo.

La última carrera de la temporada de Resistencia deparó pocas sorpresas hasta la última hora. El Toyota número 7 batió el récord absoluto del circuito en la vuelta tres y cuatro para mandar un claro mensaje a sus rivales. El coche de los a la postre subcampeones del mundo corría mucho más que el de un Alonso que tenía problemas con una puerta que no cerraba y que tuvo que cambiar de morro durante la prueba, siendo estos los momentos de mayor tensión. Ni los doblados daban guerra a los cohetes japoneses.

Las diferencias entre los Toyota se fueron incrementando conforme caía la noche hasta alcanzarse el minuto psicológico. Fue entonces cuando entró en juego el asturiano, casi a las 3 de la madrugada y con un enfado tremendo por no hacerlo antes y todas las luces se encendieron. El tráfico, las órdenes de Toyota de no arriesgar y el safety car, sin embargo, impidieron a Alonso emular su remontada nocturna de la anterior edición y para cuando amanecía en el trazado francés las diferencias se mantenían.

En la mañana, la orden de Toyota era muy clara: mantener posiciones y no cometer ningún error. El 7 se llevaría el triunfo, el 8 el Mundial. No en vano, las últimas cuatro horas de carrera eran un soberano tostón a la espera de la bajada de la bandera a cuadros que proclamase a Fernando Alonso campeón mundial por cuarta vez tras los dos títulos en Fórmula 1 y el de Karting.

Alonso se bajó por última vez del Toyota Gazoo número 8 a 1 hora y 41 minutos del final para dejar entrar en meta al japonés Nakajima. Al español se le vio mucho más calmado y aliviado en el relevo final, consciente de la importancia del título. Pero la carrera dio un giro de 180 grados a una hora del final haciéndole un regalo al equipo de Alonso por su mala fortuna en las 500 millas de Indianápolis. El coche número 7 pinchaba al principio del circuito y los más de dos minutos de ventaja que poseían desaparecieron y se convirtieron en un minuto de ventaja para el coche número 8. En la tercera posición llegó el SMP Racing número 17 de Stéphane Sarrazin, Egor Orudzhev y Sergey Sirotkin. FUENTE