Rafael Nadal no tuvo ninguna opción en una final del Abierto de Australia que se presentaba en teoría muy igualada. En un partido unidireccional, el serbio Novak Djokovic desarboló totalmente al tenista mallorquín para derrotarle en tres sets, 6-3, 6-2 y 6-3, en solo 2 horas y 4 minutos de un encuentro que decepcionó las expectativas por la poca oposición que Nadal fue capaz de plantear al actual número 1 del mundo y ganador ya de 15 títulos de Grand Slam, a dos de Nadal y a cinco del suizo Roger Federer.

Djokovic, además, se convirtió en el primer tenista con 7 títulos en Australia, deshaciendo el empate a seis que mantenía con Federer y el legendario australiano Roy Emerson. Es su tercer grande consecutivo tras cerrar 2018 con victorias en Wimbledon y en el US Open.

Nadal, que perseguía otra hazaña, la de ser el tercer jugador, y primero en la era profesional, con al menos dos títulos en cada uno de los cuatro grandes, se quedó en el camino, al perder su cuarta final en Melbourne, donde solo consiguió ganar hace 10 años, en una final histórica ante Federer en el 2009.

Pero, en esta ocasión, el jugador mallorquín fue una caricatura de la gran imagen que había dado a lo largo de todo el torneo (no había cedido ni un set en los seis partidos anteriores, en los que además solo le habían roto una vez el servicio) y no pudo en ningún momento con Djokovic, que cimentó su victoria precisamente en un servicio muy seguro, con el que logró siete juegos en blanco y con el que solo cedió una bola de break (cuando ya se llevaba 1 hora y 45 minutos de partido) que Nadal no pudo materializar.

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