La serenidad de Novak Djokovic le ha otorgado más de una vez ese factor diferencial para distinguirse de los demás y fue el factor que decantó la épica batalla ante Roger Federer en Wimbledon que vivió la final más larga de la historia este año, superando la de 2008 entre Nadal y Federer. Tras casi cinco horas (4h y 57 min) de ardua lucha (7-6(5), 1-6, 7-6(4), 4-6 y 13-12), el serbio revalidó la corona en la Catedral del tenis para sumar su quinto "major" londinense y su decimosexto Grand Slam. Ya está a solo dos de Rafa Nadal (18) y a cuatro del suizo (20). 

Su victoria le ha permitido consolidar el liderato del ranking, pues defendía los 2.000 puntos logrados en 2018 en el pasto británico, y mantiene su ventaja de casi 4.500 sobre Rafa, que por su parte también igualó su actuación de la última edición quedándose en semifinales. Roberto Bautista (13) y Fernando Verdasco (21) subieron 9 y 11 puestos respectivamente tras sus buenas actuaciones en el All England Club.

Nole se quedó esta tremenda final llena de nervios, emociones y mucho tenis durante cinco horas. En el quinto set y con Federer apretando a remolque con toda su categoría, el serbio tuvo que salvar dos bolas de partido y llegar al 12-12 para defender el título en el tie break.

El de Belgrado fue un muro cuando tuvo que serlo y un estilete en la hierba cuando el partido quemaba. El serbio se quedó tres tie breaks, entre ellos el 12 iguales de un quinto set de casi dos horas, y salvó dos bolas de campeonato en el 16º juego. Federer lo dio todo, a sus casi 38 años, sin premio pero con el derecho a seguir en las quinielas ni se sabe cuánto. 

El número uno del mundo dio el primer paso en un primer set eléctrico. No se guardaron nada para empezar, pero Federer cometió los primeros errores cuando parecía encarrilar la muerte súbita. Djokovic sin embargo dio un paso en falso en el segundo set, un 1-6 contundente del suizo, mucho más regular en su juego.

El tercer set devolvió la igualdad, con un aumento del ritmo con la llegada de los juegos decisivos. A Federer se le escapó la bola de set al resto y de nuevo el tie break trajo la sangre fría de Nole. Enfrente, el suizo no se rindió ni acusó el desgaste que se podía esperar. Así logró empatar la final, con un cuarto set demoledor, en el que llegó a ponerse 2-5.

La Catedral ya vivía en un sobresalto continuo, un juego de ataque y rápido, pero también de largos intercambios. Llegó el drama del quinto set que tuvo a Djokovic por delante, con media final en el bolsillo cuando rompió para 4-2. Federer respondió y dio la vuelta al set con un 7-8 que le otorgó las dos bolas de torneo: un 40-15 que dejó escapar y que sin duda tardará en olvidar. El novedoso tie break en el 12-12 de este año era el inevitable desenlace. Djokovic volvió a ser intratable para quedarse la final más larga de la historia de Wimbledon. FUENTE

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