La temporada NFL 2025-26 ha sido tremendamente singular, llena de sorpresas y con muchos equipos totalmente inesperados peleando en los Playoffs, y va a coronar con una Super Bowl igualmente inédita. Los New England Patriots y los Seattle Seahawks se verán las caras otra vez en un duelo que se antoja a revancha de la Super Bowl de 2015, donde la histórica intercepción de Malcolm Butler llevó a derrotar a los campeones del 2014 y dar el cuarto anillo a Tom Brady.
Los Seahawks llegan a su cuarta gran final, la primera desde hace once años, mientras que los Patriots dan por completada la reconstrucción desde la marcha de Brady en 2020 y vuelven siete años después a una Super Bowl, su duodécima en la historia.
Además, es que llegan equipos completamente diferentes a los del 2015, con buenas defensas pero con ataque dirigidos por dos quarterbacks tremendamente singulares. Los Patriots confiaron este año en Drake Maye, rookie del 2024, quien terminó siendo titular tras Jacoby Brissett en una temporada nefasta para los de Boston acabando 4-13, dirigidos por Jerod Mayo y con dudas sobre el entrenador y el joven egresado de North Carolina. Esta temporada, muchos cambios en Massachussetts, con Mike Vrabel en el banquillo, y su toque llevó a unos Patriots temibles, con una racha de diez victorias seguidas en regular season, y un Maye que incluso ha sonado para MVP en tan solo su segundo año en la NFL.
Por otro lado, los Seahawks también han brindado una defensa soberbia en esta campaña, y se encomendaron en Sam Darnold, quien venía a vestir su quinta equipación de franquicia distinta tras un buen año en Minnesota. Historia también algo parecida a la de New England, récord de 14-3 este año, con nuevo QB y nuevo head coach, Mike Macdonald estrenándose en ese rol. Además, la historia de Darnold es tremenda. Quarterback de la clase del 2018, del cual los Jets no sacaron nada de él en tres temporadas y acabaron cansándose rápido, probó en Carolina dos temporadas y algo parecido, sería suplente en San Francisco y terminó el 2024 como Pro Bowler, una de las recuperaciones de jugador más representativas, y este año en Seattle ha demostrado que esa temporada con los Vikings no fue una casualidad. Será curiosamente el primero en jugar una Super Bowl del Draft donde salieron Baker Mayfield, Josh Allen o Lamar Jackson, un QB que parecía estar agotando sus últimas oportunidades en la NFL.
Patriots 10-7 Broncos
Con la difícil papeleta para los Denver Broncos de no contar con su QB titular por lesión, Bo Nix, un gran lanzamiento de 52 yardas servía para empezar a perder los nervios el suplente Jarrett Stidham, conexión con Marvin Mims Jr. y primera y gol, donde veríamos el touchdown posterior de Courtland Sutton. Y la defensa de Denver era la que más se estaba imponiendo en este primer periodo, obligando a New England a cuatro despejes en sus primeras posesiones. En el segundo cuarto, no cambiaban las tornas, aunque al menos la defensa de Patriots también estaba dando el callo, y evitaban un cuarto down en redzone. Después, impulsarían el empate: fumble a un ahogado Stidham en el pocket recuperado por Elijah Ponder, y scramble de Drake Maye hacia la endzone para hacer el 7-7.
Fallaban un field goal los Broncos antes del descanso de 54 yardas y Andy Borregales igualmente no tenía fortuna en un complicado intento de 63 yardas antes del descanso. Y Denver se acordaría después de esa patada de Wil Lutz...
Los Patriots salían con un buen drive a la segunda parte, con una larga carrera de Maye de 28 yardas, pero tuvieron que conformarse con un gol de campo de 23 yardas, 10-7. Fueron inteligentes y sacaron puntos a pesar de estar tan cerca de la endzone, pues la situación climatológica estaba yendo cada vez a peor con la nevada que estaba cayendo. Tras otra posesión con una buena acción terrestre de Maye y una gran recepción de 31 yardas de Mack Hollins, ya nevando mucho sobre el Empower Field at Mile High, nuevo field goal para Pats pero la patada se iba por la derecha y el marcador permanecía inmóvil. Y con ello, el tercer cuarto se esfumó en prácticamente esas dos posesiones de New England.
La meteorología ya dificultó bastante las tareas a las ofensivas, y los despejes se sucedieron en el último cuarto. Desde la yarda 45, dentro de los últimos cinco minutos, Lutz intentaba de nuevo rascar el empate para Denver, pero el liniero Leonard Taylor III lograba rozar el balón en el aire y el field goal se desviaba ligeramente.
Como ya hemos dicho, un manto blanco de nieve complicaba ya severamente el juego a ambos. Resbalones, pocos pases, fallos propios... La última posesión de Denver sería a tres minutos del final. Stidham intentaría un pase profundo con Mims, pero quedaba interceptado por Christian Gonzalez que sellaba este pobre triunfo de los Patriots que les vale igualmente para poder buscar su séptimo anillo.
Rams 27-31 Seahawks
Seattle sería los que golpearían primero, tras una bomba de Sam Darnold (25/36 completos, 346 yardas, 3 TDs) para 51 yardas de Rashid Shaheed en su primera serie, y anotaba Kenneth Walker III. Tras ello, Matthew Stafford (374 yardas, 22/35, 3 TDs) ya sí lo imitó, con profundo para Puka Nacua de 44 yardas, pero tendrían que patear a los tres palos solamente a través de Harrison Mevis.
La ofensiva de los Seahawks parecía más suelta y regresaron a la zona roja, aunque ahora también buscaron el field goal con Jason Myers (3-10). Tras ello, los Rams volvieron a amenazar a las últimas veinte yardas. No obstante, la presión defensiva de Seattle les llevó a un nuevo cuarto down incluso con fumble a Stafford, aunque salvaron la posesión y pusieron un 6-10. Nos encaminábamos así a los últimos minutos de la primera parte con Stafford sobre el campo y conseguiría su primer touchdown, para Kyren Williams (13-10). Y el two minute warning dio mucho de sí... pero para los pateadores. Finalmente, con una gran recepción de 42 yardas de Jaxon Smith-Njigba mediante, el receptor estrella acabó dando el segundo touchdown a Seattle (13-17). Smith-Njigba terminaría un partido estratosférico con 153 yardas en diez recepciones.
Arrancarían los Seahawks con la primera serie de la segunda parte, pero tendrían que despejar. No obstante, en el punt, el retornador Xavier Smith soltaba el ovoide en la recepción y Dareke Young lo capturaba para que, inmediatamente, Darnold conectase sobre la endzone por 17 yardas con Jake Bobo y hacer el 13-24. Sin embargo, los Rams volaron para dar respuesta inmediata por medio de Davante Adams. El tercer cuarto iba a ser palpitante. Después, Cooper Kupp daba réplica en contra de su ex-equipo, poniendo el 20-31, y el partido estaba completamente encendido en este periodo. Para rematar, Nacua nos brindaba una espectacular anotación de 34 yardas cayendo sobre la endzone para acercar a los Rams a un 27-31.
En el último cuarto, los Rams tomaban la posesión sin recibir puntos, donde un drop fatídico de Colby Parkinson obligó a jugarse un 4&1 cerca de la redzone que salvaría Stafford con sus piernas. Más tarde, la secundaria de los Seahawks volvía a sobrevivir dejando un 4&4 a seis yardas de la goal line, y Devon Witherspoon evitaba que los Rams completasen el cuarto down con Terrance Ferguson dentro de la zona de anotación a cinco minutos del final. Tras ello, primer down y más generado por Walker III, recepción importante de 14 yardas de Smith-Njigba, y un holding de Cobie Durant a Kupp acabó dando otro primer down a los Seahawks y sepultando así a los Rams.
Un sack de Braden Fiske en una read option de Darnold que salió fatal, provocó el punt pero ya era muy tardío, pues el reloj no dejaba de correr y los Rams tendrían solo 25 segundos para buscar la victoria desde su yarda diez. Cosa que sería inviable aún para el posible MVP de esta temporada, Stafford. Lanzó dos proyectiles de más de veinte yardas con Nacua pero sin tiempos muertos, era misión imposible.


