Deontay Wilder derrotó por decisión unánime (118-109, 119-108, 120-107) a Bermane Stiverne y devolvió a Estados Unidos el título mundial de la CMB después de 10 años. La pelea se celebró en el MGM Grand de Las Vegas, poniéndose en juego el cinturón de los pesos pesados que dejó vacante Vitali Klitschko.

En el séptimo asalto, Wilder estuvo a punto de tumbar al canadiense con dos crochets terribles que pusieron a la gente en pie. El campeón demostró ser una roca, y se rehízo para anotarse el octavo.