CRÓNICA:

La final de dúos de natación sincronizada ha vuelto a coronar a las rusas Natalia Ishchenko y Svetlana Romashina como campeonas olímpicas, que han revalidado el título obtenido hace cuatro años en los Juegos de Londres 2012.

Rusia, que lleva liderando la natación sincronizada desde Sídney 2000, no ha defraudado y ha conseguido mantenerse en lo más alto en una competición en la que la primera y segunda plaza estaban bastantes definidas, al contrario que ocurría con el bronce, disputado hasta el final por Japón, Ucrania y España.

Svetlana Romashina (izquierda) y Natalia Ishchenko (derecha) con su cuarta medalla de oro olímpica
Natalia Ishchenko (1986, 30 años), retirada temporalmente de la competición en 2012 por maternidad y reincorporada en los Mundiales de Kazán 2015, consiguió liderar la prueba desde el principio junto a su compañera Svetlana Romashina (1989, 26 años).

En el ejercicio técnico de ayer, cuya nota contaba al 50% para la final del dúo libre de hoy, las rusas consiguieron una nota de 96.4577, colocándose en primer lugar por delante de las chinas Huang Xuechen y Sun Wenyan, que consiguieron una puntuación de 95.3688 puntos. La tercera posición en la rutina técnica fue para las ucranianas (entrenadas por la ex seleccionadora española Anna Tarrés) Lolita Ananasova y Anna Voloshyna, que alcanzaron los 93.1358 puntos.

Las españolas Ona Carbonell y Gemma Mengual quedaban en quinta posición, con un ejercicio basado en el agua que les dio unos sobrios 92.5024 puntos, por detrás de las japonesas Inui Yukiko y Risako Mitsui, cuartas con 93.1214 puntos.

En la final del dúo libre de hoy, las rusas han conseguido una estratosférica puntuación de 98.5333, medio punto más que en la preliminar del domingo. Por detrás ha estado el dúo chino, con 97.0000 puntos. El bronce finalmente ha sido para Japón, que recupera el podio perdido en Londres 2012 con una rutina libre que les ha valido 94.9333 puntos.

Aunque en la rutina libre de hoy Carbonell y Mengual han quedado en cuarta posición con 94.1333 puntos, por delante de las Ucranianas (94.0000), en el cómputo general han bajado a la quinta posición.

Queda así definido un nuevo podio olímpico, dominado por las rusas y con la sorprendente entrada de Japón en él, que ya apunta alto en la escala de posiciones para Tokio 2020.


El nuevo podio en dúo de Río 2016


PARTICIPACIÓN ESPAÑOLA:

No pudo ser. No pudo ser la medalla de bronce para España con dos de las mejores nadadoras de todos los tiempos al frente de un dúo que ha hecho vibrar al público del Centro Acuático Maria Lenk más que ningún otro. Todos soñamos con la medalla durante la actuación de Ona y Gemma, a pesar de saber que la clasificación no favorecía a las catalanas y que la remontada estaba difícil. Finalmente la pesadilla se confirmó. España no subiría al podio olímpico que conquistó con éxito en Pekín 2008 y del que tampoco se bajó en Londres 2012.

“El precio de las medallas es alto y estamos todos de acuerdo en jugarlo”, decía Anna Tarrés, la que fue seleccionadora y entrenadora del equipo de sincronizada durante 15 años. Y eso mismo debió pensar Gemma Mengual cuando Ana Montero, la actual directora técnica del equipo de natación sincronizada, le propuso volver a tirarse a la piscina para el que posiblemente fuese el mayor reto de su carrera: conseguir una medalla olímpica en Río 2016 junto a la gran Ona Carbonell, capitana del equipo desde la retirada en enero de 2013 de Andrea Fuentes.

Gemma Mengual (Barcelona, 1977, 39 años) es sinónimo de natación sincronizada en España. Fue la capitana y la primera cabeza visible de aquel dream team (Irina Rodríguez, Raquel Corral, Paola Tirados, Gisela Morón, Andrea Fuentes, Tina Fuentes, Thais Henríquez o Alba Cabello, entre otras) que entrenó como nadie durante años y llevó a la sincro a lo más alto del panorama internacional en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, donde las rusas, hasta entonces dominadoras imbatibles en todas las disciplinas, sintieron el aliento de las españolas en sus espaldas y temieron por primera vez perder el oro olímpico.

Retirada oficialmente desde 2012, Mengual, madre de dos hijos y vinculada de forma permanente al equipo como miembro del cuerpo técnico, se lanzó a la piscina de nuevo en el Mundial de Kazán en 2015 para formar parte del dúo mixto junto a Pau Ribes. No defraudó, como era de esperar. La reina de la sincronizada española seguía manteniendo su magia, expresividad y personalidad únicas  dentro del agua. Como decían sus compañeras históricas, cuando nada Gemma se hace el silencio.

Tras esta experiencia puntual del dúo mixto, fue Ana Montero la que comenzó a hablarle de volver para los Juegos y poco a poco le fue metiendo el gusanillo en el cuerpo. El culmen fue una llamada de Montero a Mengual en la que, según cuenta la nadadora, “me iba diciendo que yo era capaz, que podía hacerlo. Yo le dije que me diera unos días, pero mientras más hablaba, yo ya estaba diciendo por dentro que sí.” Y así fue como Gemma comenzó a entrenar en septiembre junto a Ona Carbonell.

Ona Carbonell (Barcelona, 1990, 26 años), empezó en el mundo de la sincronizada a los 10 años, tras haber practicado anteriormente gimnasia rítmica (el otro deporte del calendario olímpico exclusivamente femenino). Tras no participar en los Juegos de Pekín, probablemente el momento más duro de su carrera deportiva, estuvo a punto de tirar la toalla, pero la catalana no se rindió y desde que en el año 2010 pasó a formar parte del dúo junto a Andrea Fuentes, Ona demostró ser la digna sucesora de Gemma Mengual, de baja por entonces por maternidad. El culmen de su carrera llegó en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, donde consiguió la plata en dúo junto a Fuentes y el bronce junto al resto del equipo.

Durante este convulso ciclo olímpico, Ona ha sabido liderar al equipo y ha dado la talla, demostrando que aún tiene mucho que ofrecer a este deporte. Consiguió 7 medallas en el Mundial de Barcelona en 2013 (hazaña que solo había realizado anteriormente Gemma en Roma 2009) y alcanzó también la plata en el solo técnico en el Mundial del pasado año en Kazán.

Mengual, con 6 oros, 23 platas y 10 bronces; y Cabonell, con 5 oros, 13 platas y 12 bronces entre Olimpiadas, Mundiales y Europeos (sin añadir Campeonatos de España, World Trophys y otras competiciones) no han podido sumar la tan ansiada medalla olímpica a su palmarés. Con semejante trayectoria, sobra decir que nos encontramos ante dos fieras de la sincronizada que, a pesar de llevarse 13 años de diferencia y no nadar juntas desde el World Trophy de 2011, se complementaron perfectamente desde el minuto uno. Maestra y pupila, madurez y frescura, unidas en un dúo sin precedentes que como ellas mismas han definido, son dos solos. La similitud de alturas y la complementariedad de caracteres, han hecho que este dúo sea diferente al resto de los que han competido en el Maria Lenk.


Actuación de la rutina libre de Ona y Gemma

Sin embargo, todo esto, unido al esfuerzo y las sesiones diarias de ocho horas de entrenamiento en el agua y dos en seco, no han sido suficientes para conquistar la medalla de bronce en Río. Sus caras tras el ejercicio, el último de la final, lo decían todo. Resignación, lágrimas de Mengual y buena actitud de Carbonell tras realizar un excelente papel.


Las españolas hablando con los medios tras la final

El ciclo que se inició en Pekín con Gemma y Andrea Fuentes (la mujer con más medallas olímpicas en la historia del deporte español, con 3 platas y 1 bronce), y que continuó en Londres con Andrea y Ona, no se ha podido cerrar con otra medalla para Ona y Gemma, que se van de estos Juegos con un sabor de boca un tanto amargo. Quizás en Tokio 2020, si algunas cosas cambian, España vuelva a subir al podio. A nosotros nos queda agradecer y felicitar a Ona y Gemma por habernos emocionado como nunca y por su enorme trabajo y esfuerzo.



¡Enhorabuena campeonas!