Partido digno de unas Finales de la NBA el que vivimos en Cleveland, el #Game3 entre Warriors y Cavaliers de este 2017 que se saldó con una victoria más para los de Oakland (118-113), que se ponen ya a tiro para cosechar el que sería el quinto anillo de la franquicia. Con 3-0 en las Finales, permanecen invictos en estos Playoffs, poniendo el récord histórico en 15-0.

La remontada de los Cavs parece casi imposible, pues en este partido sí que vimos las mejores versiones del quinteto estelar, pero los Warriors siguen con un nivel intratable de juego que imposibilitó lo que parecía una victoria cantada para los que jugaban en casa. Sin embargo, nunca demos por muerto al equipo de “The King“, por si acaso.

LeBron James alcanzó los 39 puntos con 11 rebotes y 9 asistencias, secundado como siempre por Irving (38+6+3) y Love (9+13), y resucitó JR Smith con 16 puntos, con un 5/10 en triples. Pero os daréis cuenta que falta algo sin destacar en Cavs, el juego interior: Tristan Thompson sigue desaparecido y tan solo capturó 3 rebotes y además no pudo estrenarse en su cuenta particular.

Sin embargo, esto bastó para que en una primera parte frenética los Cavaliers dieran buenas sensaciones, pese a irse a vestuarios por debajo (61-67) por los 12 triples que enchufaron los de Golden State en esta mitad, y hasta 21 asistencias. Aunque con LeBron de 5, Cleveland se aprovechaba de nuevo que Draymond Green (8+8+7) estaba lastrado por las faltas, y, un tremendo tercer cuarto de Irving (24 puntos en la pintura en estos tres cuartos) alarmaban a los Warriors con el 2-1. El base metió 16 puntos con canastas imposibles, Smith acertaba desde tres y Kevin Love reboteaba y robaba como ninguno (6 robos).

Además, la defensa se reajustó y los ataques del conjunto de Steve Kerr, especialmente las transiciones que tanto daño hacen a sus rivales, se redujeron en gran cantidad, y esto permitió recuperarse a los de Tyronn Lue y situarse por delante del marcador (94-89 a falta de 12 minutos), además de dar descanso a James que había jugado toda la primera parte.

Así, llegaron al último cuarto con todo Cleveland ilusionado, pero lo mejor del partido aún estaba por llegar. El banquillo inexistente de los de Ohio hizo que su equipo pagara el esfuerzo físico y no pudieron mantener el nivel en los últimos tres minutos, donde todo el trabajo para la victoria de los Cavaliers se vino abajo. Solo Korver aportó desde el banco con 8 puntos.

Esto lo aprovecharon bien la amplia plantilla de los Warriors, que, además, también tiene un tridente de gala: Stephen Curry (26+13+6), Klay Thompson (30+5+2) y el hombre de moda, Kevin Durant (31+9+4). Si a esto le sumas la gran labor del banquillo, contribuyendo para que el balón se mueva por la pista con facilidad, alcanzando las 29 asistencias en total y acertando, como siempre, en los triples (16/33).

En los tres últimos minutos se hizo patente qué equipo dispone de más recursos y qué equipo se ve limitado a solo un par de jugadores. Los Cavaliers desaparecieron liderando el marcador (113-107), fallando todos sus tiros, 8 en total, entre Korver, JR Smith, Irving y LeBron, y cediendo un parcial de 0-11, sin errores, y con Durant volviendo a liarla: 4 puntos fueron de Curry, 7 del exjugador de los Thunder. Y, para rematar el partido, el último lanzamiento lo tuvo James, pero Iguodala le arrebató el balón cuando intentaba efectuar un triple.

Finalmente acabaron con 19 puntos en el último cuarto, unos Cavaliers que no pueden mirar más allá de “The King” y Kyrie Irving (de esos 19, 12 tantos fueron suyos), y que ahora les toca obrar lo imposible, remontar un 3-0 ante unos Warriors que ganan hasta cuando el partido no aparenta estar en sus manos. Esta noche en el #Game4 podemos vivir algo inédito, que un equipo finalice los Playoffs imbatido, sin despeinarse, con 16-0.