Volvieron a unas semifinales de un Eurobasket 8 años después de la edición en Polonia 2009, se metieron en su primera final europea ilusionando aun país de poco más de dos millones de habitantes, dando un repaso a España en semifinales, la vigente campeona, y cerraron un Campeonato de Europa inmaculado sin conocer la derrota y dejando la medalla de plata a la vigente subcampeona olímpica. Sin duda, una gesta para la historia de esta joven selección de Eslovenia.


Comandados por el MVP merecidísimo de Goran Dragic, por Luka Doncic que se quedó sin poder terminar la final por lesión pero que no impidió que lo incluyera en el quinteto ideal junto a su base compatriota, Shved, Bogdanovic y Pau Gasol, y por un determinante Anthony Randolph en los momentos decisivos, Eslovenia venció por 93-85 a Serbia en un partido emocionante y de alto voltaje.

Nada que añadir ante la sensación de este EuroBasket, el base de los Miami Heat Goran Dragic, y principal culpable de que los eslovenos sean los nuevos reyes del continente. 35 puntazos, 7 rebotes, 3 asistencias, 2 robos y 33 de valoración en una final donde acaparó la atención de todos los espectadores, eclipsando al bueno de Bogdan Bogdanovic (22 puntos, 4 rebotes, 5 asistencias). Macvan también destacó con 18 tantos y 5 rebotes, pero Serbia echó de menos a su torre Marjanovic (6) que no pudo dominar el aro como nos tenía acostumbrado en toda la competición. Como siempre, Doncic (8+7) y Randolph (11+4) fueron los compañeros de baile de Dragic, junto a un sorprendente Prepelic (21) que se encargó de hacer olvidar a las estrellas eslovenas en los últimos minutos del partido.
El encuentro arrancó con mucha igualdad con 6 puntos de Bogdanovic y Dragic en el primer cuarto, protagonizando un duelo directo. Los serbios sí pudieron dominar la pintura (14 puntos) y por ello se llevaron la primera ventaja: 20-22.

El segundo cuarto fue la exhibición total de Eslovenia. Serbia parecía tener muy controlado el partido, pero no pudieron controlar a Dragic. Permitieron un parcial de 5-0 tras múltiples errores, con robo de Randolph incluido y ante una defensa de muy alta presión. Bogdanovic pudo empatar a 25 con un triple, pero un espectacular mate de Doncic (33-28) obligó a pedir tiempo muerto a Djordjevic que no sirvió completamente de nada: el joven jugador del Real Madrid había incendiado el partido y los serbios no encontraron la forma de apagarlo, entrando en bonus en el minuto 4 y recibiendo un parcial de 11-0 en un visto y no visto (43-32). La velocidad dirigida por Dragic entrando a canasta (10 puntos de los eslovenos en contraataque) y sus triples hicieron que anotara 10 tantos seguidos, que sumara 20 puntos en ese segundo cuarto, invalidando el acierto de tres de Guduric acercando a los serbios (43-38) y que Eslovenia se fuese al descanso con un cómodo 56-47.

La segunda parte inició con un triple de Dragic abriendo brecha de 12 puntos, pero fue engañoso pues lo que se iba a mostrar realmente en este tercer cuarto es la garra competitiva de los balcánicos a la que nos tienen habituado. Randolph y Dimec estaban muy serios en defensa y esto obligó a alejar a los serbios del aro y a sentar a Marjanovic.

Sin embargo, Macvan si encontraba los tiros a media distancia y, aprovechando que Dragic tenía que descansar y que Doncic se hizo daño en el tobillo (63-55), Serbia aumentó su intensidad en la defensa personal para reactivar sus opciones que nunca se habían acabado del todo. Parcial de 6-0, a lo que respondieron Dragic cuando volvió a cancha junto a Randolph en los útlimos dos minutos para dar un breve respiro a Eslovenia (69-61). Pero Bricevic y Bogdanovic anotaron de tres, y con un duro Stimac bajo el aro llegaron a los últimos diez minutos con un ajustado 71-67.

En los primeros compases del cuarto tiempo Blazic asumió el protagonismo con dos grandes canastas consecutivas y mantener la renta de su selección sin Dragic (77-70). Pero poco les duró la alegría, y, aprovechando el cansancio de Dragic y el desacierto de los eslovenos desde la línea de tres, Serbia completó un parcial de 8-0 jugando muy bien en ataque para ponerse a arriba a cinco minutos del final (77-78).

Se sucedieron varios fallos en ataque por parte de Serbia, incluyendo dos tiros libres de Kuzmic, y dio paso al parcial definitivo para la conquinta del oro de Eslovenia. Empezó con un canastón de Prepelic a dos minutos (84-82), después falló Macvan un intento de tres y Randolph recibió falta y tiro, aunque no encestó el tiro libre. Acto seguido, Vidmar taponó para que posteriormente Prepelic recibiera una falta tirando detrás de la línea de triples. Con 88-82, a la desesperada Bogdanovic lo intentó de tres en dos ocasiones, pero no estuvo fortuito en sus lanzamientos y para colmo los rebotes se los quedaban los eslovenos.

De esta manera, Eslovenia asumió el reinado europeo que deja de ser de la selección española, campeona en 2015 y bronce ahora en Estambul. Serbia repite la medalla de plata que obtuvo en 2009 y sigue sin saborear un oro continental desde que no existe la selección de Yugoslavia y participan como país propio.