Serbia, que dominó durante los cuarenta minutos en el marcador, necesitó de una gran actuación de Bogdan Bogdanovic (24 puntos y 5 de ellos en los últimos momentos del partido) para vencer a Rusia por 79-87 y decidir que jugará la final ante Eslovenia.


Serbia tomó las riendas del partido desde el primer minuto de juego y con velocidad en ataque y una buena defensa sobre el cerebro del equipo ruso, Aleksei Shved, comenzó a tener las primeras ventajas, 8-12. Al final del primer tiempo, el 20-25 no hizo justicia a las sensaciones de ambos equipos sobre la pista. Los serbios dieron la sensación de dominar el partido en todas las facetas y de que abrir brecha en el marcador era sólo una cuestión de tiempo. Así ocurrió en el segundo cuarto cuando en cuatro minutos endosaron a los rusos un parcial de 3-12, para pasar de un 26-32 a un más claro 29-44. 

Al descanso se llegó con un 34-48 ya más claro. Tras el paso por vestuarios, Rusia comprendió que si seguía jugando igual tendría el partido perdido y comenzó a arriesgar, sobre todo en ataque. Elevó la velocidad y las circulaciones de balón y después de 3'15 minutos consiguió echar el aliento en el cogote a los serbios, que salieron un poco más tranquilos del vestuario, con un 52-57. Serbia tiró de manual de juego en esos momentos, volvió a correr, a dominar el rebote y ha hacer penetraciones en la pintura rival, después de largas y rápidas jugadas. Bogdanovic, Lucic y Jovic ganaban el 90% de sus duelos individuales y la presencia de Marjanovic bajo los aros fue un auténtico suplicio para Rusia, tanto en defensa como en ataque. Los balcánicos apretaron en los últimos momentos y cerraron el tercer cuarto con 57-66. 

El inicio del último periodo fue de nuevo positivo para los rusos, que se acercaron hasta un 65-69, con Shved ya en los 24 puntos en esos momentos. Bogdanovic, que siempre aparece cuando su equipo le necesita, asumió la responsabilidad y con la entrada de Marjanovic, Serbia volvió a restablecer el 'statu quo' anterior en apenas dos minutos, 65-75. 

Rusia pegó otro tirón y Shved con un triple para sumar 30 puntos anotados hasta ese momento (73-75), puso el partido en un puño. Cuando más caliente estaba el partido, a dos minutos para el final, surgió de nuevo Bogdanovic para sentenciar con un triple y cinco puntos seguidos y decidir que Serbia jugara la final con Eslovenia. Los 33 puntos de Shved no sirvieron para nada.