El Benfica de Lisboa se ha proclamado por segunda vez (2013 y 2017) en su historia campeón de la Copa Intercontinental, tras superar al Reus Deportiu, actual campeón de Europa, en su pista por 5-3, en un partido que se resolvió en el segundo tiempo.



El encuentro fue muy igualado, sobre todo en la primera parte y en el inicio de la segunda, cuando todas las jugadas de verdadero peligro llegaron gracias a penas máximas. Tras el 0-1 con el que se llegó al descanso, con gol de Casanovas de penalti, los dos siguientes, uno para cada equipo, también llegaron del mismo modo.

Avanzado ya el partido, con el argentino Nicolía y el español Adroher como los mejores baluartes del cuadro portugués y autores de dos tantos que dieron la vuelta al marcador, el Benfica supo asentarse mejor sobre la pista, aunque Raul Marín logró el empate (3-3) y generó esperanzas en los locales.

El Benfica tuvo más suerte y más acierto en los instantes finales, con un tanto de Neves a dos minutos de la conclusión, gracias a una falta directa muy bien ejecutada, y Adroher remató el trabajo segundos después en jugada personal.