Los Philadelphia Eagles terminaron de dar la campanada en esta temporada de la NFL 2017/2018 y, a pesar de no contar con su quarterback titular Carson Wentz, Nick Foles ha sabido dirigir perfectamente a su equipo en los Playoffs hasta incluso ganar la Super Bowl LII. Los New England Patriots sucumbieron por 41-33 en un partido decidido por pequeñas acciones de la defensa de Pensilvania en los últimos minutos, y alzaron estos su primer Vince Lombardi. Sin olvidar que los Eagles cuentan con tres campeonatos de la antigua NFL (1948, 1949, 1960).


El equipo de Bill Belichik se vio reducido en el último cuarto a pesar de las 505 yardas de pase (28/48) que repartió el MVP de la temporada, Tom Brady, añadiendo 113 yardas de carrera repartidas entre James White (45 con 1 TD), Dion Lewis (39) y Rex Burkhead (18). Amendola capturó 9 pases para 152 yardas, mientras que Chris Hogan sumó 128 en 6 recepciones, una de ellas en la zona de anotación, y el tight end Rob Gronkowski brilló con 116 yardas en 9 capturas y dos touchdowns. Pero no fue suficiente para repetir título, el que habría sido el sexto anillo de la franquicia de Massachusetts para empatar a los más laureados en esto de las finales en Super Bowls, los Pittsburgh Steelers.

Por su parte, los Eagles dirigidos por Nick Foles lanzaron por 373 yardas (28/43) con 1 intercepción. LeGarrette Blount destacó corriendo para 90 yardas y 1 touchdown, y también lo hizo excepcionalmente Ajayi con 57 yardas en 9 acarreos. Clement (100 yardas en 4 recepciones y 1 TD), Agholor (84 yardas en 9 capturas), Jeffery (73 yardas y 1 anotación), Torrey Smith (49) y Zach Ertz (67 yardas en 7 recepciones y una de ellas hasta la endzone) se repartieron el gran juego aéreo que desarrolló el MVP de esta Super Bowl, Foles.

Así, la Super Bowl LII pasará a la historia por el tremendo bagaje ofensivo que siempre la acompañará. A pesar de contar con dos de las cinco mejores defensas en cuanto a puntos permitidos, las ofensivas tomaron el control del encuentro desde el principio, y aunque comenzaron con una patada de tres puntos para cada equipo, los Eagles atacaron rápido con un pase largo que Alshon Jeffery bajó de las nubes en la pintura para dar la delantera a los de Doug Pederson.

Los Eagles consiguieron imponer su voluntad en el segundo cuarto, plasmando su dominio en la diferencia de ejecución. Esto queda encapsulado con una jugada de engaño que los Patriots no fueron capaces de conectar (Amendola lanzando el balón a Brady) pero que los Eagles sí fueron capaces de materializar con Foles agarrando un balón en la zona de anotación y poniendo el partido lejos del alcance de los de Belichick. Ofensivamente conseguían mover las cadenas, pero un golpe brutal encajado por Cooks obligó al receptor a abandonar el campo tras prácticamente perder el conocimiento en el césped. El partido llegaría al descanso con 22-12 a favor de los de Philadelphia.

Los Patriots comenzaron el tercer cuarto conectando con Gronkowski para recorrer todo el campo en apenas cinco jugadas, rematando con el propio #87 recibiendo el balón en la zona de anotación. Los Eagles mantuvieron el ritmo y tras una larga secuencia ofensiva Foles lanzó un pase maravilloso que Corey Clement agarró en la pintura. Hubo polémica en la jugada al moverse el balón en las manos del jugador, pero los árbitros consideraron que no había evidencia indiscutible y la anotación se mantuvo. Brady acortó distancias con un pase a Hogan poco después, y el partido se fue al último cuarto, el importante, con Philadelphia marchando con el balón tres puntos por encima de los Patriots.

Las diferencias se acentúan cuando el tiempo aprieta, pero más cuando tienes que echar la vista atrás y lamentarte de los fallos. Los Patriots, además de fallar en placajes claves en defensa, se dejaron cuatro puntos por el camino cuando su kicker Stephen Gostkowski erró un punto extra y un gol de campo. Philadelphia vio a Elliott fallar también un punto extra y posteriormente no transformarían una conversión de dos puntos cuyo objetivo era subsanar el error previo.

El cuarto periodo arrancó con una patada de Elliott para subir las diferencias a seis puntos, diferencia que Brady eliminó rápidamente tras una secuencia ofensiva brillante que coronó con una conexión con Gronkowski en la zona de anotación. Los Patriots, conversión de Gostkoswki mediante, se ponían 32-33 por encima en el marcador. Philadelphia, sin embargo, convirtió una situación de 4&1 en su mitad de campo para mantener su ataque con vida con algo menos de 5 minutos en el marcador. Los Eagles mantuvieron la marcha, devorando reloj hasta colocarse dentro de la zona noble de los Patriots. 

Una vez allí, Zach Ertz recibió un pase de Foles y, al lanzarse y extenderse para cruzar la línea de gol, perdió la posesión del balón al golpear con el suelo. Al considerar que se había establecido como corredor, los árbitros dieron la anotación como válida y los Eagles tomaron la delantera en el luminoso. Al colocarse cinco puntos por encima, fueron a por la conversión de dos puntos, pero nuevamente la defensa de New England la denegó.

Con dos minutos y algo más en el reloj, Brady recibía el balón para intentar dar a su equipo la ventaja de nuevo, pero la defensa de Philadelphia lo alcanzó y le quitaron el balón provocando un fumble decisivio. Recuperaron la posesión y, con la pelota rondando la 30 del rival, arrancaron otro minuto del reloj antes de aumentar la ventaja a 8 puntos mediante una patada de 46 yardas de Jake Elliot. 

Los Patriots tendrían una última ocasión para empatar el encuentro a un minuto del final necesitando la anotación y la conversión de dos puntos. Sin embargo, la secuencia ofensiva de Brady finalizada con un Hail Mary que casi acaba en fortuna, no se materializó y los Eagles, esta vez sí, colocaron el primer Lombardi en las vitrinas de la histórica franquicia.

Fuente: NFL VAVEL